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No es un juego

Verano en la mar. Vacaciones y alegría. Euforia flotante y rápida. Tripulantes divertidos. Pasaje a resguardo. Mediterráneo en calma. De marejadilla a temporal. Velocidad. Costa cercana. Islotes desperdigados. Rocas casi rasantes. Carta marinera. Barcos, buques, veleros, piraguas, motoras, artilugios y también barcos de pasaje a las órdenes de un capitán parecen jugar este verano al despiste. Tanto que me recuerdan a «Los coches de choque» y eso si es un juego. Playas, acantilados, muelles. Temporal, resaca y...a veces muerte. Horas de un pasaje desconcertado. Miedo. 

Guardo la fotografía de un barco de recreo particular sencillo y pequeño, destrozado por pasarle por encima una lancha rápida. El navegante se lanzó al mar a tiempo y ahora puede contarlo. Terminemos este verano con buena sensación u menos accidentes. Ningún choque ni barco a pique. Respeto a las normas de navegación y a los coches de choque cuando sea tiempo de feria.

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