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Destitución del Sr Serafín Carballo

Marian Feliu Landa. Palma

El día 22 de junio apareció en prensa la destitución del Sr. Carballo Director de la OBIA, comúnmente conocida como Defensor del Menor, a causa de haber rechazado vacunarse me han venido distintas reflexiones a la mente.

Según la Consellera de Asuntos Sociales Fina Santiago, esta destitución se debe a la negativa del Sr. Carballo a recibir la vacuna ante lo cual le insta a que rectifique, en caso de que no lo haga se atenderá a las consecuencias. Alega también para justificar esta exigencia, coherencia con las medidas del gobierno.

Así bien este planteamiento me sugiere distintas preguntas:

1.- Pensaba que la historia clínica de cualquier ciudadano, y un cargo político lo es, está custodiada por el secreto profesional del sistema sanitario. En este caso ese principio ético y legal ¿no ha sido totalmente vulnerado?

2.- Atenerse a las consecuencias, o sea: el despido, ¿no es una forma de chantaje?, ¿es ésa una manera honesta de gestión?

3.- ¿no existe libertad de vacunación? - Sí. Por tanto, ¿por qué se penaliza a quienes no queremos vacunarnos, siendo ésta una decisión consciente proveniente de modelos sanitarios basados en reforzar la salud, distintos al oficial, pero complementarios e igualmente eficaces?

4.- Los políticos que se vacunaron en su día, transgrediendo en beneficio propio el calendario de vacunación ¿han sido “castigados” con el despido u otra medida punitiva?

4.- No admitimos y defendemos la diversidad de género, de cultura, de religión, etc. ¿ pero no de modelos de protección de la salud?

Pero lo más importante, coherencia con qué.

Aquí de nuevo las preguntas:

1.- ¿Saben los ciudadanos el trabajo que se hace actualmente en la OBIA?

Mucho se ha escrito en prensa estos últimos tiempos acerca de menores que sufren abusos,

malos tratos, desatención, prostitución y otras circunstancias penosas.

Nuestros niños son nuestro futuro. Ante toda esta situación caótica de desamparo, incrementada en tiempos de crisis y pandemia, los niños y jóvenes están sufriendo.

El equipo de la OBIA, con su director Serfin Carballo al frente, está trabajando en proyectos y planes que reorienten y reviertan estas situaciones profundamente injustas.

Algunas de estas actuaciones, como el apoyo a instituciones que trabajan con menores; iniciativas legislativas que recojan los derechos del menor de forma efectiva; coordinación con los sistemas de salud mental, servicios sociales, educativos y judiciales en aras a conseguir un trabajo eficaz y coordinado en el cual se pueda ofrecer apoyo al menor y a su familia. Son y han sido demandadas desde diferentes estamentos cívico-sociales.

Todo esto ha estado funcionando hasta ahora.

Mi larga experiencia en el servicio público me ha demostrado que cuando cambian los responsables de forma abrupta el sistema se paraliza. Los programas se ejecutan con dificultad y más cuando estos son novedosos e incipiente. Esto sucederá con la destitución del Sr. Carballo.

¿Qué coherencia existe su expulsión con el cumplimiento de objetivos de mejora de los niños y jóvenes tras esa destitución? Me atrevo a responder que ninguna.

¿A qué coherencia se refiere la Srª Consellera? – oso decir que la que corresponde a dar la “imagen” de un equipo sin fisuras de cara a la galería sobre las medidas COVID, ¿y eso para quienes? Sigo en mi atrevimiento y respondo diciendo que para aquellos que deben enviar turistas. En esa lógica, de nuevo los niños, los jóvenes y sus familias vuelven a ser productos de inferior importancia que el PIB

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