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Diario de Mallorca

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Del tirachinas a las navajas

Reconozco haber jugado en mi infancia con el tirachinas para dar e incluso a tirar piedras -pequeñas- a quien tuviera enfrente y no se escapara en el momento preciso.

Ya de mayor tengo navajas para usar en excursiones campestres, pelar una naranja por ejemplo, acción inocente que incluso puede ayudar en la montaña a cortar ramas imposibles ante el caminante.

Juegos menores, digo ahora, ante la barbaridad de enviar sobres con sello de correos a personas de la política de España, y que en ellos haya balas además de la navaja no inocente en este caso. ¿A qué juegan? Sea lo que sea es muy peligroso.

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