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Un país de chaqueteros/as

¡Vaya semanitas llevamos los ciudadanos/as de este país!

Durante días el barullo político (mociones de censura, demisión del vicepresidente  Iglesias, convocatoria de elecciones en Madrid) ha desbancado de los medios de comunicación el covid 19. Lástima que el vergonzoso papel de nuestros políticos sea el que nos libre del cansino bombardeo informativo del dichoso virus.

¿Qué hemos hecho los ciudadanos/as de este país para merecernos unos políticos tan mediocres, tan sinvergüenzas, tan corruptos?  Después, nos extrañamos de la falta de participación de la ciudadanía en las elecciones; con este panorama es normal que las abstenciones vayan aumentando. De verdad, ¿quién tiene ganas de votar a un personal que, por un sobre por aquí, o una conselleria por acá, se cambie de bando y de partido y con la desfachatez de proclamar que lo hacen por dignidad? Encima nos toman por idiotas.

Se olviden todos estos chaqueteros /as que han sido elegidos/as por formar parte de una lista electoral de un determinado partido y no por su propio nombre. En general, los electores desconocemos (aparte los cabezas de lista) quienes son los integrantes de la lista y votamos a un partido determinado, acorde con nuestras ideas. Por tanto, ¿de qué nos sirve poner en la urna la papeleta de tal o tal partido si sus candidatos/as, una vez sentados en sus escaños se van con el mejor postor con tal de conservar su silla y sus privilegios?

Adiós a los ideales y promesas de la campaña electoral, y bienvenido al escaño seguro y... ¿vitalicio? (Los hay que ya van por su cuarto cambio de partido). 

Y a los electores, que les den morcilla.

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