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Obispo dimisión

Fernando Albertí Bauzá. Palma.

Me imagino que más de uno la estará pidiendo respecto a D. Sebastià Taltavull, con motivo de su vacunación. ¡Qué mezquinos somos a veces, con qué frivolidad juzgamos y condenamos sin tener todos los datos! Y lo digo también, pensando en los alcaldes y otros cargos públicos a los que la vacuna les ha costado su destitución. A ver: si se han aprovechado de su poder para pedir o incluso exigir ser vacunados, entonces...tolerancia cero con ellos. ¡A la calle!  

Pero creo que en la mayoría de los casos no habrá sido así la cosa.

Les habrán ofrecido, de buena fe o interesadamente, meterse en la cola y han aceptado. No digo que me parezca bien. Será una acción inadecuada, poco elegante, insolidaria si se quiere, pero no saquemos las cosas de quicio. No los machaquemos encarnecidamente.

En el caso de nuestro obispo, tiene 73 años, y está continuamente en contacto con mucha gente, a menudo mayores. Me consta, además, y eso no se dice, que más de una vez ha querido visitar a enfermos de covid y no le han dejado.

Creo que es injusto y farisaico escandalizarse porque le hayan ofrecido ponerse en la cola-nunca lo pidió- y haya accedido. Y un aviso para los suspicaces: no veáis en estas palabras nada de peloteo. Soy un sacerdote que tengo ya mis años y estoy muy feliz y tranquilo con mis encargos, y no aspiro a ningún otro. Los que me conocen , bien lo saben.

Y tranquilos que no tengo ninguna prisa en vacunarme. Además, soy de los que a veces se marean al ser pinchados.

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