Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Sánchez sigue enamorado de Marruecos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, a 3 de septiembre de 2026, en Madrid (España).

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, a 3 de septiembre de 2026, en Madrid (España). / Eduardo Parra - Europa Press

El Estado se fue de vacaciones mientras sufría un ataque masivo. O híbrido, como se dice ahora. La línea de defensa de Pedro Sánchez consiste en que nunca se sepa qué pasó en Ceuta el 30 y 31 de julio. Las manifestaciones también masivas, en vísperas de la comparecencia en Cortes del presidente del Gobierno, demostraban que ha superado a sus predecesores en la capacidad de concentrar el odio de los españoles. De ahí la sensación generalizada de estupor de los ministros, tan cariacontecidos que hubiera sido conveniente exigirles que no acudieran al Congreso.

Sánchez refugia en el Parlamento un discurso que ya no puede pronunciar en la calle sin cobertura digital. Su «violación de la integridad territorial deEspaña» enCeuta se ha degradado a un asunto «complejo y poliédrico», las mismas palabras que utiliza Vox para describir la Guerra Civil. De ahí que la rendición ante el «asalto masivo», por citar a una Margarita Robles ejecutada ayer públicamente por su jefe como bien detectó Gabriel Rufián, se haya sublimado a «defender la vida humana».

Sánchez promete «transparencia absoluta», la cláusula esencial de los discursos mentirosos. Por ejemplo, al reconocer la cobardía de convocar a la embajadora marroquí en secreto, para utilizarla de comodín cuando la situación se ha vuelto desesperada. También ha sido transparente al denunciar y por tanto amenazar a los cuerpos policiales que se atrevan a redactar informes culpando a Marruecos, dictadura de la que sigue enamorado de modo enfermizo. El romance presidencial con Rabat equivale a que Zelenski le declarara su amor a Putin tras la invasión. Ni siquiera un vídeo de Mohamed VI encabezando a los asaltantes con el sable desenvainado sería prueba suficiente de autoría para el líder socialista, lástima que se trate de un romance no correspondido. A cambio de degradar su razonamiento a extremos inverosímiles, Sánchez ha logrado que hasta Núñez Feijóo luzca destellos de brillantez en su relato alternativo. De ahí el ataque frontal con carcajadas incluidas de la réplica del líder socialista, con Ayuso incluida. Había encajado el golpe.

TEMAS

  • Pedro Sánchez
Tracking Pixel Contents