Opinión | tribuna

Presidenta de AFEDECO
El valor de lo nuestro, la responsabilidad de todos

Productos de Baleares. / Aisha Bonet
Mallorca es mucho más que un destino; es un territorio con identidad, con una tradición comercial que ha sabido adaptarse sin perder sus raíces. Nuestros comercios han sido, durante décadas, el reflejo de una economía cercana, de confianza y de calidad. En ellos no solo se vende un producto: se transmite cultura, historia y una forma de entender la relación entre quien produce y quien consume.
Defender el producto local no es una consigna vacía, es una apuesta estratégica por la sostenibilidad económica y social de las islas. Cada compra que realizamos en un comercio de proximidad contribuye a mantener empleo, a preservar oficios y a fortalecer un tejido empresarial que vertebra barrios y pueblos. Apostar por lo nuestro es, en definitiva, apostar por un modelo de isla que pone en valor su singularidad frente a la homogeneización global.
En este contexto, resulta inevitable reflexionar sobre la imagen que proyectamos como destino turístico. Las tiendas de souvenirs son, para muchos visitantes, uno de los primeros contactos con nuestra cultura material. Lo que allí se ofrece no es solo un objeto: es un mensaje sobre quiénes somos. Por eso, cuando predominan productos genéricos, desvinculados de nuestra tradición y fácilmente reconocibles como importaciones de bajo valor añadido, se pierde una oportunidad única de mostrar la autenticidad de Mallorca.
No se trata de cuestionar el origen de los productos ni de señalar a ningún colectivo. Vivimos en una economía abierta y global, donde el comercio internacional es una realidad incuestionable. Sin embargo, sí debemos preguntarnos qué relato queremos construir como isla. ¿Queremos ser un destino más, indistinguible, o queremos diferenciarnos a través de la calidad, la artesanía y el arraigo?
Mallorca cuenta con un patrimonio extraordinario: calzado, piel, vidrio, cerámica, gastronomía… productos que nacen aquí y que cuentan historias reales. Integrarlos de manera protagonista en la oferta comercial turística no solo mejora nuestra imagen, sino que genera valor añadido y fideliza a un visitante cada vez más exigente, que busca experiencias auténticas.
Desde AFEDECO creemos firmemente que el comercio tiene un papel clave en este proceso. Es necesario acompañar a los empresarios, facilitar la visibilidad del producto local y promover una oferta coherente con la identidad de la isla. También es fundamental la implicación de las administraciones y, por supuesto, la concienciación del consumidor, tanto residente como visitante.
No se trata de excluir, sino de equilibrar. De dar el espacio que merece a lo que nos hace únicos. De entender que cada escaparate es una oportunidad para contar Mallorca con honestidad y orgullo. Porque, al final, la imagen que proyectamos al mundo empieza en los pequeños detalles. Y en ellos, el producto local no es una opción más: es nuestra mejor carta de presentación.
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