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Opinión

Hombres bajo sospecha

Cuando hay varones que se apartan, aunque sea mínimamente, del papel que se espera de ellos, el machismo los termina colocando en el juicio público, como a decenas de mujeres que tampoco cumplen el suyo

Un par de varones realizando ejercicios de fuerza en un gimnasio de València en una foto de archivo.

Un par de varones realizando ejercicios de fuerza en un gimnasio de València en una foto de archivo. / Germán Caballero

Usted es padre y sus hijas pequeñas le piden ir al baño, ¿las llevaría al aseo de caballeros o al de señoras? Si usted es un hombre con un cargo relevante, está en una cumbre o una reunión trascendental en otra ciudad, pero su mujer empieza a parir, ¿lo dejaría todo por asistir al nacimiento? Si se encuentra con un amigo y le nace abrazarlo, ¿se contendría para evitar que alguien pudiera cuestionar su masculinidad? Y si una prenda que le gusta se considera demasiado femenina, ¿evitaría ponérsela para no ser juzgado por su ropa?

Pues les cuento los nombres y los hombres que están detrás de estas noticias porque son reales. Empiezo una a una. La más reciente: el futbolista Ferran Torres, convertido en objeto de especulación sobre su orientación sexual después de que circularan unas fotografías en Ibiza abrazado a su compañero Marcos Llorente. Un gesto de afecto entre dos hombres bastó para que en las redes sociales se empezara a dudar. A ello se sumó determinada prensa sensacionalista, con titulares entre la sospecha y la duda. Como si la cercanía física, el cariño o la intimidad entre hombres necesitaran una explicación que tenga una lógica. Todo esto porque todavía hay quien considera que dos hombres no pueden abrazarse, mostrarse afecto o tener una relación cercana sin que inmediatamente se ponga en duda su masculinidad o su heterosexualidad.

Otro caso es el del jugador de fútbol Jérémy Doku, quien decidió abandonar la concentración de Bélgica en el Mundial para estar presente en el nacimiento de su primer hijo. Porque mundiales hay más, pero ver nacer a tu hijo solo pasa una vez en la vida. Pues una periodista francesa reprochó que no estuviese con el equipo porque «es un momento desagradable en el que el padre es inútil». Frente a la petición de mayor implicación de los padres, se sigue premiando socialmente los viejos modelos de paternidad.

Otra situación la pudimos ver en un vídeo viral en Estados Unidos. El padre viajaba solo con sus dos hijas pequeñas. Ellas necesitaban ir al baño y él optó por entrar en un aseo de mujeres vacío. Pensó que llevarlas a un baño masculino lleno de hombres desconocidos era la peor opción. Algo que parecía normal dejó de serlo ante la intolerancia de algunos. La escena terminó con gritos y reproches por parte de un señor bastante conservador, que llamó a la policía para que lo detuvieran. Nadie preguntó por qué un padre tuvo que entrar en un baño de mujeres, ante la falta de otros espacios. La pregunta fue por qué él estaba allí.

Y vamos al caso del cantante Manuel Carrasco. Este verano lo han criticado en redes por su vestimenta, demasiado «femenina» en los conciertos, según algunos. El cantante no se ha callado y ha respondido: «Te parezco femenino, ¿y? ¿En serio? ¿Todavía vamos por ahí a estas alturas?». Años de lucha del feminismo señalando que la moda no debe tener género, para que siga el debate.

No parecen noticias relacionadas. Sin embargo, todas tienen un mismo hilo conductor: hombres que se apartan, aunque sea mínimamente, del papel que se espera de ellos. Y por ello, como a decenas de mujeres que tampoco cumplen su papel, el machismo los termina colocando en el juicio público. La masculinidad parece haberse convertido en una prueba permanente donde se aumenta la exigencia. Cualquier gesto que se salga de ese ideal puede convertirse en motivo de burla o reproche.

El problema no son ellos. Es parte de una sociedad que continúa asociando la masculinidad al rendimiento o la dureza o la necesidad permanente de demostrar una determinada virilidad. Porque si consiguen eso, señalar a los ‘no hombres’ o reconducir a esos que se escapan de la norma, conseguirán lo que buscan: que la imagen, las normas y las expectativas del cuidado o el afecto sean responsabilidad de las mujeres. Así que, en épocas reaccionarias, los exámenes de hombría van a estar a la orden del día. Mientras cada paso fuera del guion siga siendo motivo de sospecha, la igualdad seguirá siendo una tarea pendiente para todo el mundo.

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