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Opinión | Tribuna

Juanjo Soler

Juanjo Soler

Historiador de arte

La fiesta de la Asunción, patrimonio de Mallorca

La fiesta de la Asunción, patrimonio de Mallorca

La fiesta de la Asunción, patrimonio de Mallorca / Miguel Àngel Cabrer

Hemos introducido en nuestro vocabulario veraniego un nuevo concepto: el refugio climático. Espacios preparados con aire acondicionado, quizá una fuente de agua y algunas sillas, donde la ciudadanía puede descansar del agobiante calor. Hay ciudades que se lo toman muy en serio, pues saben que ya no es solo una cuestión de calidad de vida, sino también de supervivencia.

El verano, además del calor, nos trae también las tradicionales fiestas patronales y algunas solemnidades religiosas. Las semanas van pasando casi sin darnos cuenta y, de pronto, nos hemos plantado ya en el 15 de agosto. Qué poco me gustaba de pequeño esta fecha: sabía que, en un suspiro, llegaría septiembre, aparecerían los anuncios de la vuelta al cole y, con ellos, el regreso a las aulas.

El 15 de agosto es una fecha marcada en rojo en el calendario de Mallorca desde hace siglos. Nuestra Catedral, la querida Seu, tiene por titular este misterio: la Asunción de María a los Cielos. Es decir, que llegado el momento de dejar este mundo, por singular privilegio, su cuerpo, junto al alma, fue llevado por Dios allá arriba. Donde se supone que todos los cristianos esperan ir un día: et exspecto resurrectionem mortuorum.

Nuestra conservadora isla, que, parafraseando al padre Llompart, de todo y por todo recibe y difícilmente deja escapar, ha mantenido a lo largo de los siglos la tradición de los Llits de la Mare de Déu. Son los restos materiales de una antigua paraliturgia que escenificaba la dormición o tránsito de María, conducida a un gran monumento para ser velada. El pasado noviembre, en el Monasterio de las antiguas capuchinas, celebramos con la exposición de diversos Llits, todos interesantísimos, el 75º aniversario de la proclamación del Dogma. Pues, en verdad, esta creencia no fue confirmada hasta relativamente poco, pero el pueblo la había mantenido durante siglos.

Bien, hoy simplemente querría agradecer a todas las personas que trabajan y luchan por mantener esta tradición. La mayoría, anónimos y voluntarios, que saben del trabajo de preparar estructuras, mover santos, preparar bellveures y alfabegueres, así como salir en procesión, cantar y vigilar. Porque en las iglesias, tristemente como en tantos sitios, hay que vigilar para evitar robos.

Esas personas son los puntales de esta fiesta, cuando muchos tienen vacaciones, viajan y se olvidan durante un tiempo de algunas responsabilidades locales. Anda que no cuesta encontrar quien lleve la Virgen en procesión, monte el Llit o haga de monaguillo. Que me lo digan a mí. Gracias por mantener este patrimonio inmaterial de Mallorca. Porque lo es: patrimonio colectivo de todos los ciudadanos, seamos creyentes, practicantes o nada de ello.

Pocos sitios tienen esta concentración de Vírgenes Dormidas, y también la particular manera de vivirlo, ya sea desde la procesión de les Crestes en Valldemossa, el baile de los Cossiers de Montuïri, hasta la novena de Muro, cuyo canto, «Orfenet que no tens mare, Maria per fill te vol», te remueve el corazón.

No hay duda de que la fiesta encaja con la definición dada por la UNESCO como patrimonio inmaterial: «las prácticas, conocimientos y expresiones que las comunidades reconocen como parte de su identidad cultural, junto con los objetos y espacios asociados. Transmitido de generación en generación, este patrimonio se adapta con el tiempo, reforzando la identidad y el respeto por la diversidad cultural».

Yo mismo soy testigo en el Monasterio de la Concepción, de los conocimientos del montaje del Llit guardados en la memoria de los hermanos Vidal Arcas; de la paciencia de la religiosa —le guardaremos el anonimato— que, desde plantar la semilla, hace crecer bellveures de casi un metro a golpe de sol y agua; o de los cantos por el claustro durante la procesión entre las nubes de incienso, mientras las señoras se alivian del calor a movimientos de abanico…

Desde ARCA, que en mayo pidió formalmente la declaración BICIM de la fiesta de la Asunción, se ha preparado una tertulia el próximo 19 de agosto, a las 19 horas, en Ca n’Oleo, en la que un variado grupo de especialistas, con los que tendré la suerte de compartir conversación, hablarán de esta riqueza patrimonial.

No se lo pierdan, así como no olviden visitar los Llits y participar de aquello que nos hace únicos. ¿No es acaso la cultura también un refugio climático?

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