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Opinión | Tribuna

Jordi Cubain Arenas

Jordi Cubain Arenas

Profesor de marketing

¿Dónde vas a ver el eclipse?

El eclipse no tiene precio. La localidad VIP, 200.000 euros

Imagen de un eclipse.

Imagen de un eclipse. / Archivo

En la playa, en la montaña, desde una azotea, en un mirador, desde tu casa. Administraciones, hoteles, restaurantes, empresas y medios llevan meses preparándose para el evento del próximo miércoles. Quizás demasiado y todo. Tenemos mapas, gafas, recomendaciones, restricciones, excursiones, dispositivos especiales, carreteras cortadas y ofertas con experiencias premium non plus ultra.

En tren, en globo, en barco… Hay que destacar una cadena hotelera mallorquina que ofrecía una experiencia desde 200.000 euros incluyendo traslado desde casa al aeropuerto, jet privado desde Europa, asistente de vuelo, chófer disponible y todo lujo de detalles.

La cifra era tan desproporcionada que resultaba maravillosa desde el punto de vista del marketing. Porque, evidentemente, nadie paga 200.000 euros por ver cómo la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. Paga por poder contar cómo lo vio.

Thorstein Veblen explicó hace más de un siglo el concepto de «consumo conspicuo»: llegado determinado nivel económico, algunos bienes dejan de comprarse exclusivamente por su utilidad y pasan a consumirse también por su capacidad para señalar estatus. Un reloj de 100.000 euros da aproximadamente la misma hora que uno de 25. Un eclipse de 200.000 euros será exactamente el mismo que verá alguien gratis desde un descampado de Mallorca.

Lo que cambia no es el eclipse. Cambia el relato. Y ahí el marketing ha hecho algo extraordinario: poner precio a algo que no tiene dueño. No es una crítica a la cadena hotelera. Al contrario. La propuesta es brillante como ejercicio de posicionamiento. El paquete ha conseguido titulares internacionales antes incluso de venderse y convierte a la marca en protagonista de la conversación sobre turismo de lujo. El producto real es la exclusividad.

El eclipse ha producido toda una economía a su alrededor. El precio medio de una noche en Soria ha pasado de 116 a 879 euros y en León de 59 a 445. Un análisis sobre más de 5.500 alojamientos encontró aumentos en buena parte de los municipios situados dentro de la banda de totalidad. El Ministerio de Economía estima un impacto mínimo de 348 millones de euros y más de 440.000 desplazamientos turísticos adicionales.

En 2021, No mires arriba (Don’t Look Up), una película protagonizada por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, planteaba una sátira inquietante: dos científicos descubrían un cometa que iba a destruir la Tierra y tenían enormes dificultades para conseguir que les hiciese caso.

Al igual que en la película, hay quien afirma que prefiere quedarse en casa, meterse en un restaurante o incluso entrar en un cine durante esos minutos para evitar las aglomeraciones y todo el circo organizado alrededor.

Es tan legítimo como paradójico. Somos capaces de pagar una entrada para ver durante dos horas una recreación digital del universo mientras decidimos darle la espalda al universo cuando monta gratuitamente uno de sus mejores espectáculos sobre nuestras cabezas.

El psicólogo Jack Brehm bautizó en 1966 como reactancia psicológica nuestra tendencia a rebelarnos cuando percibimos que alguien limita nuestra libertad. Cuando todo el mundo nos dice que algo es imprescindible, aparece en algunas personas el deseo de demostrar precisamente lo contrario. ¿Cuánta gente conoce que no ha visto Juego de Tronos?

Tanto se ha hablado de dónde verlo, cómo llegar, dónde aparcar, qué comprar, qué reservar, qué carreteras evitar y qué hacer durante el eclipse que algunos han acabado saturados y cansados de algo que todavía no ha sucedido.

El eclipse reúne así dos fuerzas aparentemente contrarias: el FOMO, el miedo a perderse aquello que todo el mundo estará viviendo, y una especie de orgullo contracultural por afirmar que «pasa de verlo».

Mi recomendación: cuando llegue el momento, por una vez, deja el móvil, ponte las gafas y mira arriba para contemplar algo que ninguna campaña de marketing o influencer puede igualar. n

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