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Opinión

Cordialidad sin avances y un hub contra incendios en el horizonte

El presidente del gobierno Pedro Sánchez y la presidenta del Govern de les Illes Balears Marga Prohens

El presidente del gobierno Pedro Sánchez y la presidenta del Govern de les Illes Balears Marga Prohens / B.RAMON / DMA

La reunión de Pedro Sánchez y Marga Prohens en el Consolat sorprendió por el clima de cordialidad y predisposición, pese a la notoria distancia ideológica y a los escasos avances logrados. La presidenta balear aprovechó el encuentro para insistir en un amplio catálogo de demandas históricas: el desarrollo efectivo del Régimen Especial (REB), el convenio de carreteras y el ferroviario, la cogestión aeroportuaria y una mayor implicación del Estado ante el afianzamiento de la ruta Argelia-Balears, que ha permitido alcanzar las islas a más de 11.000 personas en el último año y medio. Aunque la inmensa mayoría está en tránsito y representa una minoría de los flujos migratorios que atraen las islas, se ha alcanzado una cifra inédita que ha tensionado la capacidad de acogida, especialmente de los menores. La petición de ayuda de la presidenta balear coincide con el recrudecimiento de la crisis migratoria en Ceuta, un desafío humanitario y diplomático que el Rey sigue «con indignación» desde Palma y que tiene su conexión con las islas. Sánchez recordó a Prohens las gestiones realizadas con Argelia para reforzar los mecanismos de repatriación y tratar de reducir esa presión sobre el archipiélago. Ese acercamiento entre los dos gobiernos, junto con los avances para el reconocimiento de la nacionalidad para los saharauis nacidos cuando eran colonia española y a sus descendientes, se apuntan como claves para entender el malestar y la actitud pasiva -está por ver si también activa- de Marruecos ante el movimiento masivo de personas sin resistencia fronteriza. La sorpresa del encuentro llegó en materia de protección civil, con una iniciativa del agrado del Consolat. En plena crisis por los voraces fuegos que azotan la península y múltiples puntos del planeta, Sánchez reveló que ya ha solicitado formalmente a la Comisión Europea que Mallorca albergue el futuro centro europeo de coordinación para la lucha contra los incendios en el Mediterráneo occidental, con sede prevista en Son Sant Joan, para complementar el ya existente en Chipre. Está por ver qué dice Bruselas y qué implica.

La comparecencia de Sánchez estuvo especialmente marcada por los ecos del 26J, una de las mayores manifestaciones de la historia de Balears. El presidente mostró una clara empatía con los motivos que llevaron a decenas de miles de personas a salir a la calle por las dificultades de acceso a la vivienda y la saturación, por el desbocado crecimiento demográfico y turístico derivado de un modelo de éxito en la generación de riqueza, pero precario en términos de bienestar. Sánchez marcó distancia con las políticas de Prohens, a la que reprochó no aplicar la ley que le permite topar alquileres en zonas tensionadas, y cerró filas con el delegado del Gobierno en Balears, Alfonso Rodríguez, cuya figura ha quedado seriamente erosionada por las cargas policiales al término de la protesta, que hasta entonces se había desarrollado de manera pacífica. Todo el arco político, salvo su partido y el Vox de Fulgencio Coll en Cort, piden su dimisión. Ante la presión y a la vista de los elocuentes vídeos, Rodríguez se ha adelantado en solicitar que se expediente a los agentes que pudieron extralimitarse en el uso de la fuerza, sin esperar el resultado de la investigación abierta. El asunto se ha trasladado al Congreso, donde Fernando Grande-Marlaska y él mismo están obligados a aclarar todos los extremos. De la misma manera que Prohens no debe quedar de perfil, al calor de la polémica de las cargas, y está obligada gestionar con medidas valientes y audaces el fondo del malestar ciudadano visto el 26J.

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