Opinión | Tribuna

Socio responsable de KPMG en Balears
El reto de vertebrar la IA en la empresa balear
La empresa balear debe integrar la IA con talento, confianza, ética y visión de futuro

El reto de vertebrar la IA en la empresa balear
El debate sobre la Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de pertenecer a los círculos de la ciencia ficción para convertirse en una prioridad económica de primer orden. Hoy, la IA golpea con fuerza las puertas de nuestro tejido productivo local. En una región caracterizada por su dinamismo, pero también por las complejidades estructurales de la insularidad, adoptar esta tecnología ya no es una simple opción de modernización. Se trata de un imperativo categórico para asegurar la competitividad a largo plazo. La pregunta urgente para el archipiélago ya no es si la IA transformará nuestra economía, sino con qué velocidad y acierto seremos capaces de vertebrarla.
De acuerdo con el informe Perspectivas España de KPMG, elaborado junto a la CEOE, el 58% de los líderes empresariales ya prioriza la IA en sus estrategias de inversión. El gran desafío consiste, por tanto, en canalizar esa inercia nacional hacia la realidad y escala de la empresa balear.
La afectación de la IA es radicalmente transversal. En el sector turístico, pulmón económico de las islas, la tecnología redefine por completo la experiencia del visitante: desde la optimización de precios hoteleros y flujos de reservas en tiempo real, hasta la hiperpersonalización de la atención al cliente mediante modelos de lenguaje avanzados. Pero el impacto va más allá. Sectores como el comercio local, la construcción o el transporte encuentran en estas soluciones una aliada para resolver la logística pesada, predecir la demanda y gestionar stock, permitiendo a las pequeñas empresas competir en igualdad de condiciones.
Para que la IA actúe como un verdadero elemento vertebrador y no como un factor de exclusión, es crucial diseñar una estrategia compartida. Las asignaturas pendientes de nuestro empresariado siguen siendo la falta de talento y los costes percibidos de implantación.
Desde la óptica empresarial —y también desde la experiencia de quienes acompañamos a las compañías en sus procesos de control, información financiera y gobierno corporativo—, la IA exige una reflexión adicional: no basta con automatizar procesos o acelerar decisiones. Es imprescindible garantizar la calidad del dato, la trazabilidad de los modelos, la protección de la información y una adecuada supervisión humana. La confianza será uno de los grandes activos de esta nueva etapa tecnológica.
Ante este escenario, la respuesta institucional debe asentarse sobre tres ejes de acción inmediata: la creación de alianzas público-privadas que conecten la universidad con la empresa, la capacitación del talento local para evitar la brecha digital, y una financiación estratégica que garantice que las ayudas y fondos europeos lleguen de forma ágil.
Baleares ha demostrado históricamente una capacidad de resiliencia y liderazgo económico. Contamos con un ecosistema empresarial ambicioso y un entorno ideal para consolidarnos como un polo de innovación tecnológica en el Mediterráneo. Integrar la IA con ética y rigor no solo mejorará nuestras cifras de productividad, sino que nos permitirá diseñar un modelo económico más inteligente, sostenible y preparado para los retos globales del mañana.
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