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Opinión | Tribuna

De asfalto, huevos fritos y mascotas

El pavimento negro, debido a su alta capacidad de absorción térmica, puede superar fácilmente los 60 °C y llegar hasta los 65 °C. Un auténtico radiador urbano

De asfalto, huevos fritos y mascotas

De asfalto, huevos fritos y mascotas / .

Supongo que lo habrán notado durante estos días de bochorno. Esa sensación asfixiante que nos envuelve mientras, parados en la acera de algún punto de las Avenidas, esperamos a que el semáforo se ponga en verde. O quizás haya sido mientras hacían una larga cola para entrar en Son Moix para poder ver la tan esperada graduación universitaria de sus hijos. El cruel asfalto nos espera siempre deseando que permanezcamos quietos unos minutos o puede que durante más de media hora sobre su superficie abrasadora, con nuestras endebles sandalias y chanclas. Es el momento en el que notamos un vapor denso, casi volcánico, que emana desde el suelo y emerge implacable desde la planta de los pies hasta las rodillas. En mitad de ese suplicio urbano, es cuando asaltan ideas tan espectaculares como la posibilidad de freír huevos sobre algún pavimento. Nunca la energía solar fotovoltaica y la térmica tuvieron tanto sentido ni se sintieron tan cercanas.

Pero es el cine, siempre el cine, el que ya nos dio la idea. Si no recuerdo mal, en la clásica cinta Hace un millón de años (1966) ya nos mostraban el primer huevo frito accidentalmente caído sobre una piedra recalentadísima. Una película, todo hay que decirlo, más errática que mi memoria en este preciso momento. Cómo no recordar a Raquel Welch vestida escuetamente de animal print, cual Barbarella prehistórica, corriendo delante de dinosaurios junto a otros humanos. De la escena de la que sí estoy completamente segura es de la de Geostorm (2017), en la que una erupción de lava resquebraja el asfalto de Hong Kong provocando que se frían un par de huevos caídos de una cesta de la compra, ante la atónita mirada de un pobre hombre.

Y es que es preocupante lo del asfalto, ya que como dice la Inteligencia Artificial una vez consultada, el pavimento negro, debido a su alta capacidad de absorción térmica, puede superar fácilmente los 60 °C y llegar hasta los 65 °C. Un auténtico radiador urbano.

Luego sacamos de paseo a nuestras mascotas. Hace unos días, el creador de contenidos y rescatista de animales, Javier Otero, popularmente conocido por convivir con su peculiar «manada» de cuervos y lobos, colgó un vídeo en el que se veía a un hombre sacar a su perro bajo el sol del mediodía y sobre el asfalto de alguna vía. El cabreo del animalista era monumental y la ignorancia del dueño aún mayor. Por más que Otero le increpaba, el otro se defendía con que era «su» perro, como si el determinante posesivo le otorgara derechos infinitos y feudales sobre la vida y la integridad de su mascota. Como si la propiedad privada fuera un argumento lo suficientemente poderoso para acallar de un plumazo cualquier aviso o consejo sobre el bienestar animal en condiciones climáticas que empiezan a ser extremas. Olvidaba este dueño que su perro no llevaba zapatos y que sus almohadillas son extremadamente sensibles. Si para nosotros el suelo es un horno conceptual, para ellos es una tortura física real que les provoca quemaduras graves en cuestión de segundos.

Y para finalizar este artículo prevacacional, volviendo a escenarios surrealistas posibles, y al paso que vamos con las altas temperaturas y el elevado precio de la luz, pronto también se hará realidad lo de ahorrar en electricidad cocinando sobre pavimentos callejeros como el asfalto. Y por qué no: comprar al zapatero del gato con botas calzado para nuestro querido y acalorado perro.

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