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Opinión | Escrito sin red

No me toques

Miles de personas forman una cadena humana para protestar contra la desprotección de es Trenc.

Miles de personas forman una cadena humana para protestar contra la desprotección de es Trenc. / Ana B. Muñoz

La expresión original del título de la columna sería Noli me tangere, no me toques, que queda recogido en la Vulgata como las palabras con las que Jesucristo se dirige a María Magdalena después de la Resurrección. Significaría que el vínculo entre los humanos y Jesucristo ya no sería físico, sino un vínculo emocional, de corazón a corazón. Lo ha protagonizado, quizá sin ser plenamente consciente de su valor simbólico, la mismísima Marga Prohens para defenderse de las acusaciones del orbe ecologista sobre la protección legal de es Trenc. Así lo formuló la Sibila del Consolat: «Es Trenc no es toca». Y así fue refrendado como lema de sus pancartas por los manifestantes del pasado domingo. Reaccionaron con indignación por la presencia de Xisca Porquer, la alcaldesa de Campos, que acudía, según sus declaraciones, a una convocatoria relacionada con la esclerosis múltiple. Desde el PP manifestaron una cierta perplejidad por su presencia, algo así como malestar por una iniciativa que podía despertar al monstruo, como no se han recatado de decir desde fuentes partidarias. El recuerdo de las manifestaciones contra el TIL de Bauzà sigue presente en las mentes del PP, como la herida sangrante de un trauma existencial. Lo cual no está nada mal como prudencia necesaria, pero que al mismo tiempo revela inseguridad en sus propios fuerzas y convicciones. En todo caso, los vídeos publicados sobre el bikinazo de Porquer con el fondo de convocantes son sorprendentes. Contemplar a la alcaldesa moviendo el esqueleto con afectación y atusándose el pelo ante el truculento autor de Sara i Jeremies conducía la imaginación a escenarios tan turbios como los de La tentación de San Antonio de Flaubert.

Pero, aunque Xisca Porquer haya hecho una aparición estelar en el último paraíso de Mallorca, robando protagonismo a la Sibila del Consolat, solo ha sido un breve destello de un cometa menor, aunque dicharachero, alegre, guay. Es Prohens la estrella de la mañana, nuestra Venus de blancas vestiduras talares, la que nos interpela con sus palabras, esas palabras siempre solemnes, esas palabras que contradicen las que están inscritas en el texto de la disposición final 49 de la ley 4/2026 de 11 de junio, la ley ómnibus por el que se modifica la ley 5/ 2005 de 26 de mayo para la conservación de los Espacios de Relevancia Ambiental (LECO). Si es cierto que es Trenc no es toca, las preguntas inmediatas son: ¿A qué viene esta ley? ¿Por qué se abre con esta ley la posibilidad de que se puedan modificar los mecanismos de protección del Parque Natural sin que sea requisito necesario hacerlo siguiendo los mecanismos parlamentarios contemplados en la ley original? Si no se tiene en mente tocar nada de la protección vigente de es Trenc, ¿a qué viene hacer posible el toqueteo con un simple decreto del Govern? Es a eso a lo que debe responder Prohens. A pesar de que pueda invocar el célebre latiguillo del corrupto Pujol para desembarazarse de las preguntas incómodas, «Això no toca», la realidad es que con esa ley se toca el nervio trigémino de la autoestima mallorquina, de todas las ideologías. Es Trenc es nuestro nervio trigémino, con un valor simbólico tal que su toqueteo produce un dolor extremo entre los mallorquines. Si hemos aprendido, con dolor, que el dato mata relato, considere Prohens que su relato, sus palabras, se contradicen con sus hechos, sus leyes. Sus palabras se las llevará el viento, pero las leyes y las posibilidades que estas engendran permanecerán. Su ley significa colocar la flecha en el arco. Puede que usted no pretenda lanzarla, pero tendrá que aceptar que, si está colocada y el arco tenso, su único sentido es ser lanzada. Ahórrenos la tensión, señora presidenta. Si es verdad que es Trenc no se toca, ¿por qué promover un cambio legal de su protección? ¿Por qué hacerlo embutido en una disposición final 49 de una ley ómnibus de mil asuntos inconexos? Nos informan del mismo, no ustedes, sino los nunca bien ponderados e incansables vigilantes del territorio, que a ello dedican su vida. Sabiendo, como creemos que usted sabe, de la delicada sensibilidad urbanita por la cuestión, podrá entender un generalizado disgusto por lo que parece una treta típicamente partidista para dificultar el análisis pormenorizado de todos los temas. Señora Prohens, ¿acaso anunció sus intenciones, las de disminuir la protección de es Trenc, en el programa electoral? ¿Hace lo mismo de lo que acusan a Sánchez, imponiendo leyes que no figuraban en el compromiso con su electorado?

Hemos leído las palabras de la presidenta respecto a la importación de la basura de Ibiza. Hay que fijarse en los argumentos con los que pretende hacer digerible para los mallorquines esta barbaridad. Pero creo que sigue sin entender a los mallorquines. Cómo puede llegar a considerar como uno de los grandes argumentos a favor, que la tarifa de eliminación de residuos a pagar por los mallorquines se verá reducida en un 10%. ¿Tan mal concepto tiene de sus compatriotas? No valora que podamos albergar un sentido de la racionalidad, como el de pensar que es irracional organizar dos viajes terrestres de ida y vuelta y dos marítimos por un servicio que podría haber sido resuelto por sus responsables ibicencos si hubieran sido eso, responsables para cumplir las obligaciones que las leyes les marcan a todos. Pero no, nos obliga nuestro propio gobierno a hacernos cargo de lo que los políticos ibicencos han sido incapaces, por desidia, por incompetencia, por irresponsabilidad. Y nuestra presidenta, mintiendo, (estamos hasta el gorro de mentiras por todas partes) nos dice, para tocarnos las fibras emocionales, que si importamos la basura de Ibiza es por solidaridad. Que no nos las toquen, que ya las tenemos absolutamente hartas de moralina solidaria de farsantes como Rodríguez Zapatero. Nos traen las basuras para salvar el culo a sus correligionarios del PP de Ibiza. Y para ello no han vacilado en tapar la boca a Galmés y a Martínez, traicionando a Mallorca. O peor, tal vez ni siquiera ha sido necesario tapársela. Y como colofón, señora presidenta, si toda esa supuesta demostración de solidaridad respondiera a su programa electoral podría argumentar que a él se debe. Pero no, no figura y ha pretendido colárnoslo de matute, casi en secreto. Para que no pudiéramos enorgullecernos de nuestra generosidad.

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