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Opinión | Tribuna

José Manuel Aranda Regules

José Manuel Aranda Regules

Médico de Familia. Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Baleares

Servei de salut: ¿empresa de servicios o modelo de cuidados?

La puerta principal del servicio de Urgencias de Son Espases.

La puerta principal del servicio de Urgencias de Son Espases. / DM

Hace poco asistí a las protestas de una persona citada para broncoscopia: el médico no le explicó previamente la prueba. Me recuerda el sobre cerrado de oncología que me trajo un paciente (con el diagnóstico de cáncer) que yo debía comunicarle, o a tantos que acudían a mi consulta con los «consentimientos informados» para que les explicara los riesgos la prueba.

¿Miedo de los médicos a las reacciones emocionales de los pacientes? Mi conclusión es que las decisiones que algunos médicos toman no solo están influidas por el interés de los que les consultan.

En el último conflicto de Son Espases parece ser que algunos servicios que no cobraban incentivos retrasaban las altas como medida de presión. La Consellera nos explicaba que era impensable (¡cuestionaría su profesionalidad!) que los médicos adoptaran decisiones por diferencias salariales. Declara que las decisiones médicas solo están mediadas por la ciencia y el interés de los pacientes. Pero no es así: ignora estudios científicos publicados que muestran que también toman decisiones por incentivos económicos.

Pagar por acto implica más intervenciones (aunque sean innecesarias); incentivos de la industria conllevan mayor prescripción; los que reciben a visitadores y aceptan sus regalos (desde bolígrafos a pagos de comidas o congresos) tienden a sobreindicar medicamentos de la compañía que les ofrece regalías.

Los médicos, probablemente de forma inconsciente, se comportan protegiendo su interés, incluso si ese comportamiento contradice el código ético que conscientemente defienden. Como el resto de los humanos, ni más ni menos.

El origen del problema de Son Espases fue la política de incentivos de la gerente que con acuerdos específicos con algunos servicios incrementó las intervenciones extraordinarias el 111%.

Pero el resultado final fue que las operaciones descendieron un 11%, las listas de espera aumentaron un 33,6%, el tiempo medio de espera subió un 17% y el gasto creció un 60%.

La base de los incentivos económicos es no pagar a todos igual sino pagar más la actividad a potenciar. Pero hubo médicos que consideraron que se generaba desigualdad (sic) y agravios comparativos entre especialidades. Los resultados son evidentes. Se habló de aumento de la estancia media, de que la ocupación de camas habría contribuido a la saturación de Urgencias, de cancelaciones de actividad quirúrgica programada… hechos que podrían hacer pensar en un boicot activo de los que no cobraban.

La izquierda bien pensante pidió la dimisión de la gerente por ineficiencia y mal uso de los recursos públicos y la gerente (que viene de la empresa privada) se defendió como lo haría cualquier gerente de una empresa de servicios.

Se dejó de hablar del tema. El Govern pasa de puntillas en una estrategia de contención sin intervención inmediata. No hay señales públicas de un cese ni de la retirada de los incentivos. Aquí no ha pasado nada.

Pero me parece que tanto el Gobierno como la oposición desenfocan el origen del problema: los servicios sanitarios públicos no son una empresa de producción, ni se gestionan como un supermercado. Responden más a un modelo de cuidados donde la motivación de los profesionales para hacerlo bien tiene que ver con la satisfacción de necesidades sociales (misión social), de pertenencia (a un grupo con objetivos comunes), de autorrealización (desarrollo profesional) y de la autoestima (deber cumplido) más que con el dinero.

Eso se llama proyecto, del que carece el Servei de Salut hace muchos años. ¿Por qué España es la primera en trasplantes?¿Por qué los bancos de sangre funcionan tan bien? ¿Por el dinero?

Los sesgos de los responsables clínicos y los gerentes pueden ser inconscientes pero los de los políticos que defienden modelos de gestión privada no lo son. Y eso tiene un precio… Como usuario, ¿el lector está dispuesto a pagarlo?

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