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Opinión

El tobogán ZP

Cada vez que se habla del expresidente Zapatero como faro moral, la izquierda pierde miles de votos que habían refrendado la socialdemocracia

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. / CESAR VALLEJO RODRIGUEZ

Zapatero se lanzó por el tobogán de la ejemplaridad moral y al final le esperaba el juez Calama. El faro moral del progresismo ha tenido un primer encuentro con un representante tentacular del lawfare y quién sabe si también infiltrado de Trump en el poder judicial de la España negra. Es lo que presupone la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.

Deslizándose así por el tobogán ZP, el progresismo hispánico va a llagarse la musculatura mientras los jóvenes se derechizan al galope. Cada vez que se habla del expresidente Rodríguez Zapatero como faro moral, la izquierda pierde miles de votos que habían refrendado la socialdemocracia y ahora están en fase de depresión respiratoria. Habría que saber quién puso en circulación el cliché hiperbólico del faro moral, porque quizás fue algún avieso enemigo de Zapatero. Aludir al faro moral que fue Zapatero ya es como decir que algo «te llama poderosamente la atención» en lugar de «me llama mucho la atención» o decir de cualquier lío que es «kafkiano», que un disparate es «surrealista» o un atasco de tráfico es «dantesco». No significa nada.

En este enrevesado siglo XXI, ¿se puede haber sido presidente de Gobierno y no saber lo que es una sociedad offshore? Es comprensible que, al decir eso al juez Calama, Zapatero quisiera mostrarse ajeno a las malvadas perversiones del capitalismo para desmarcarse de tantos bulos sobre sus actividades en China, Venezuela y el Golfo Pérsico. ¿Tramas para blanquear dinero?: el faro moral seguía alumbrando el horizonte de los más desposeídos, vulnerables y solidarios. Para eso, había sido el introductor del buenismo y la Alianza de Civilizaciones. Incidentalmente, todo eso generó antipolítica y antisistema, al tiempo que legitimaba las alianzas consiguientes de Pedro Sánchez con Bildu o ERC.

No sabemos si Zapatero saltó del tobogán progresista para caer en la tentación o si todo era lo mismo: la luz del faro abrazaba afectuosamente a Delcy Rodríguez, aceptaba joyas de cualquiera y seguía el compás del lobi chino Gate Center. Que eso pudiera significar que influyó en la política exterior del Gobierno de PSOE-Sumar sería como haber puesto al Estado en el tobogán.

Desde la derecha habrá que agradecer a Zapatero que haya acelerado el descrédito del progresismo, aún más de lo que estaba logrando el Gobierno de Pedro Sánchez. Incluso el periodismo prosanchista ha plegado velas en los platós, aturdido con el apagón de su faro moral. Se les ha parado el tobogán y se han hecho expertos en derecho procesal.

Quizás pase a la historia como faro moral incomprendido o como el político que haya generado más desconfianza ciudadana con la policía y las instituciones. Sin confianza, las instituciones públicas corren el riesgo de convertirse en papel mojado. Esa luz moral no es alentadora en días de declaración de la renta, ni para el inversor extranjero ni para la reputación de España en la Unión Europea. Desde este punto de vista, tiene lógica que todo sea otra brutalidad de Donald Trump.

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