Opinión | ENTREBANCS
Mas allá de la economía
Los ciudadanos de Balears, aun reconociendo la mejora «cuantitativa» de nuestra macroeconomía siguen siendo relativamente pesimistas en referencia al futuro

Actividad turística en Baleares / B. Ramon
Vivimos en una época compleja, no solo en Balears, en lo económico, social y político. El crecimiento económico es condición sine qua non para que pueda darse un bienestar equilibrado de la ciudadanía, pero no suficiente. La economía, especialmente la macro, no es neutra. Todos nos mostramos satisfechos por nuestros índices de mejora en la creación de empleo, pero a su vez manifestamos inquietud e insatisfacción por su baja calidad y temporalidad.
Pero centrarse únicamente en lo económico, implica ignorar la importancia del progreso social. Todos nos alegramos del crecimiento sostenido de nuestro PIB, pero constatamos una creciente desigualdad de oportunidades en el acceso a los bienes y recursos, así como en las posibilidades reales de poder desarrollar nuestras expectativas personales y vitales.
Hace décadas que los índices de bienestar de una sociedad especialmente en países desarrollados se establecen por indicadores más amplios y complejos que los cuantitativos. Deben incluir los niveles de importancia y satisfacción que reflejan los ciudadanos respeto a sus entornos vitales, de convivencia, participativos o medioambientales. La realidad es que los ciudadanos de nuestra comunidad, aun reconociendo la mejora «cuantitativa» de nuestra macroeconomía siguen siendo relativamente pesimistas en referencia al futuro.
En Balears todavía tenemos índices positivos de crecimiento económico, sobre todo vinculados a la actividad turística, al aumento de visitantes y a los beneficios empresariales. Pero la pregunta es inevitable: ¿a quién beneficia realmente este crecimiento? Mientras los indicadores macro mejoran (PIB, crecimiento económico, creación de empleo, etc.), cada vez hay más gente a la que le cuesta llegar a fin de mes.
Trabajadores endeudados, jóvenes que no pueden emanciparse, familias que destinan una parte desproporcionada de sus ingresos al alquiler. Vivir aquí se ha convertido, para muchos, en una carrera de obstáculos.
Este deterioro no es casualidad. Tiene que ver con decisiones políticas que priorizan la bajada de impuestos, la desregulación y la externalización de servicios, mientras se debilita lo público.
Cuando la sanidad, la educación, la vivienda, la actividad turística…. dejan de ser derechos efectivos y pasan a depender de la capacidad de pago, el Estado del bienestar se vacía de contenido. Y cuando eso ocurre, no solo se vive peor, también se resiente la confianza social y la convivencia democrática del malestar político.
Cuando vivir se vuelve complicado, aparecen discursos que buscan culpables rápidos. Se alimenta el rechazo al diferente, al migrante, al pobre. En ese contexto de inseguridad y falta de perspectivas se idealiza un pasado que, curiosamente, siempre se presenta como mejor, incluso cuando estaba marcado por la ausencia de libertades.
Se sustituye la solidaridad por el individualismo, el nosotros por el yo. La crítica ya no se orienta hacia quienes concentran el poder económico, sino hacia los vecinos, hacia los más vulnerables.
El resultado se refleja, de momento, en una indefinida agenda social que se concreta en una intensa preocupación ciudadana, así como unas perspectivas socioeconómicas y políticas, confusas y difusas que afecta incluso a parte del segmento empresarial, con especial inquietud en pimes y autónomos.
Si pretendemos una economía productiva y competitiva debemos compaginar el respeto ambiental y el uso racional de los recursos naturales, con un progreso social que favorezca el empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social; que permita satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las generaciones futuras.
Suscríbete para seguir leyendo
- Rafa Nadal justifica la venta del 44,9% de su academia en Manacor a un fondo inversor: 'Necesitábamos un socio para seguir creciendo
- Hallan el cadáver de una anciana de 78 años que llevaba un mes muerta en su casa en Palma
- Los ‘caragolins’ se multiplican en el campo y suponen una amenaza para los cultivos jóvenes
- Una defensa en el aire
- 41 grados y calima: Mallorca se prepara para los peores días de la ola de calor
- Cinco jefes de servicio e investigadores de Son Espases, Son Llàtzer e Inca dirigirán las titulaciones del nuevo campus del CEU en Mallorca
- Los alquileres de menos de 1.000 euros al mes prácticamente han desaparecido de Mallorca
- La UIB condena los comentarios del diputado Jorge Campos (Vox) contra la estudiante musulmana que leyó un discurso durante la graduación
