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Opinión

Palma

Manual para la desprotección de es Trenc

Una pareja camina por la orilla de la playa de es Trenc.

Una pareja camina por la orilla de la playa de es Trenc. / Tomeu Obrador

El recién nacido amor por el Parque Natural de es Trenc del Govern del PP y la presidenta, Marga Prohens, surge como negación pública de todo lo aprobado de espaldas a la ciudadanía y a los grupos parlamentarios en la Ley Ómnibus. En primer lugar, porque supone una rebaja sustancial y objetiva del estatus jurídico de la ley de creación del parque de 2017, aprobada con el voto en contra del PP. Y, en segundo lugar, porque convierte cualquier modificación del régimen de protección futura del área natural en una potestad exclusiva del Consell de Govern, no del Parlament.

¿Y qué hay en el futuro más inmediato de es Trenc que pueda variar su actual protección? La aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del área protegida, que la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural puso en marcha en febrero; es decir, del instrumento que debe establecer con claridad los usos y criterios de gestión del parque natural, dónde se puede abrir la mano y dónde no. Y hacerlo, se supone, sin que suponga una regresión en los criterios de protección ambiental establecidos, aunque todavía esté pendiente el estudio de carga.

La Ley Ómnibus, además, facilita extraordinariamente al Govern estos pesados trámites en es Trenc y también en otros espacios protegidos de Balears al cargarse de una tacada ocho artículos de la Ley para la Conservación de los Espacios de Relevancia Ambiental (LECO). Y, por ejemplo, reducir los tiempos de exposición pública de los cambios que se propongan de los dos meses anteriores a los 30 días. Y solo a 20 días si se consideran cambios puntuales. La primera semana no te enteras de la propuesta y la segunda ya no te da tiempo a alegar.

Así que podría decirse que, efectivamente, tiene razón el Govern al afirmar que no ha desprotegido el Parque Natural de es Trenc, todavía, como sí amagó con hacerlo el Ayuntamiento de Campos, también del PP, al anunciar en 2024 un recurso contra su Plan de Ordenación de los Recursos Naturales para que volvieran los antiguos chiringuitos. Pero sí ha creado el Ejecutivo, con la inestimable ayuda de Vox, el marco legal para ejecutarlo sin dar cuentas al Parlament.

El ataque desaforado a los grupos ecologistas que alertaron de la rebaja medioambiental que contenía la Ley Ómnibus revela el nerviosismo del Ejecutivo y lo mucho que se juega en el envite de la desregulación medioambiental, cuando todavía faltan por aprobar la Ley Agraria y la Ley del Litoral de Balears.

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