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Opinión | Escrito sin red

Bambi ante el juez

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar ante el juez del 'caso Plus Ultra'

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar ante el juez del 'caso Plus Ultra' / CESAR VALLEJO RODRIGUEZ

Mientras corresponde enhebrar alguna que otra consideración sobre lo que en España está ocurriendo, nos llegan las primeras informaciones sobre el acuerdo entre EE. UU. e Irán para dar por finalizada la guerra. No son pocas las incógnitas que el acuerdo todavía no ha despejado. Por ejemplo, la ocupación del sur de Líbano por parte de Israel y la determinación anunciada por Netanyahu de proseguir con su lucha contra Hizbulá; está por ver la reacción del régimen de los ayatolas. Netanyahu no se ha recatado en afirmar que no está de acuerdo en todo con Trump. Una cosa ha quedado clara: EE.UU. ha perdido la guerra. En efecto, los objetivos marcados por Trump: acabar con el régimen teocrático y aniquilar su capacidad militar, no solo no se han conseguido, sino que de la guerra Irán sale más fuerte, lo que es una gran decepción para todos los que dentro o fuera de Irán suspiraban por las libertades. Trump exigía una rendición incondicional y ha acabado anunciando cada día durante semanas la firma inminente del acuerdo, que con toda crueldad los ayatolas procrastinaban. No sabía cómo parar la guerra sin aparecer ante su país como el causante de una derrota vergonzosa, la que profetizaban los mandos militares depuestos, la que al final ha sido. Que esto es así lo dicen sus imágenes en la celebración de sus ochenta años y en la reunión del G7 en Francia. Se le ha visto aislado, envejecido, sin brillo en los ojos, sin expresión, dejándose guiar, sin la energía en los ademanes con la que abrumaba a sus correligionarios. Es ahora un hombre viejo y derrotado que debe afrontar unas elecciones legislativas cruciales para su final de mandato que pintan mal.

A medida que se multiplican las informaciones sobre la implicación de los altos responsables políticos del Gobierno en la urdimbre de las cloacas del PSOE contra la UCO, los jueces, los fiscales, los periodistas, más verosímil se hace la posibilidad de que el juez Pedraz dirija un suplicatorio al Congreso de los Diputados para encausar al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE por supuestos delitos en el ejercicio de sus cargos. En efecto, es de todo punto escandaloso que por medio de los informes de la UCO se hayan conocido las reuniones de la directora de la Guardia Civil con la fontanera Leire Díez que habían precedido los expedientes disciplinarios a los guardias civiles incursos en las investigaciones por supuestas filtraciones de datos incluidos en causas que afectaban al ejecutivo. Las reuniones fueron como mínimo tres: el 30/9/2024; el 20/12/2024 y el 2/4/2025. Su existencia fue negada por el ministro y por la directora antes de hacerse públicos los informes de la UCO. Solo después de ser conocidos fueron presentadas como un café entre amigas.

La cuestión es simple: ¿A quién creen, respetados lectores, al ministro y su directora general o a la UCO? Más graves parecen las reuniones de Díez y Teijelo, como abogado del PSOE, en la sede de la fiscalía general del Estado, con Villafañe, número dos del fiscal general Álvaro García, también reconocidas sólo después de conocerse por los informes de la UCO y que precedieron a la presentación de una recusación contra la jueza Beatriz Biedma en el juicio contra el hermano del presidente, David Sánchez, en Badajoz. Si la ya famosa Leire Díez era solo «un pequeño Nicolás» o «Antoñita la fantástica», ¿cómo se explican las 22 reuniones en Ferraz con Santos Cerdán y la financiación por el PSOE de sus actividades en la cloaca? ¿Cómo las reuniones con la directora general de la Guardia Civil? ¿Cómo con la plana mayor de la fiscalía general, con el conocimiento del delincuente Álvaro García? ¿Cómo explicar que si todo es falso menos alguna cosa, como dice el PSOE, no se hayan querellado contra ella? Sólo hay una explicación posible: la corrupción familiar del presidente, la del Gobierno y la del partido; y es el asalto del PSOE al Estado de derecho para ocultarlas; es la trama del Gobierno contra el Estado.

Lo que nos quedaba por ver era la comparecencia del falsario Rodríguez Zapatero ante el juez Calama. El motejado como Bambi por Alfonso Guerra se ha revelado como un peligroso y corrupto farsante que presumía de un democrático talante. Nunca he podido comprender la seducción que tan peligroso personaje ha podido generar en tan enorme cantidad de almas bellas y cándidas, que sólo ahora se ha derrumbado con tan estrepitosa conmoción. Tendemos a pensar que la ciudadanía se guía por criterios de racionalidad, cuando constantemente comprobamos lo contrario, que son las emociones las que determinan su comportamiento. Con ZP empezó toda la tarea de desmontar la Transición, la empresa política protagonizada por una generación de españoles que se conjuraron para no repetir ni una vez más los errores del pasado: las guerras civiles del XIX, las repúblicas fallidas, el golpe de Estado de 1934 de la izquierda, el golpe militar de 1936, el de la Guerra Civil por antonomasia, española y europea a la vez, la dictadura de Franco, el cainismo y el sectarismo político. La Transición pecó de la ingenuidad de unos constituyentes que creyeron que el espíritu que les guiaba era imperecedero; nadie previó que los partidos se pudieran convertir en una oligarquía partitocrática; nadie previó la posible aparición de un autócrata que desmontara la Constitución en su exclusivo beneficio y pusiera en peligro la propia existencia del Estado. Con ZP llegó la ley de memoria histórica, la desigualdad de género ante la ley (se definió feminista), el pacto del Tinell, El Estatut de Cataluña, el abandono de los aliados en Irak, la negociación con ETA y la traición al pacto contra el terrorismo, y la crisis económica de 2008. Fue anatemizado en 2011 por la sociedad española y por el propio PSOE. ZP fue el Bautista que anunció a Sánchez y con Sánchez resucitó en 2021, ya no como Bambi, sino como ave Fénix, disputando a Ábalos y compañía el favor del ONE y convirtiéndose por su papel en las elecciones de 2023 en el gurú espiritual del PSOE, el que decía que «es socialista el que tiene poco y está dispuesto a dar mucho». Se afianzó internacionalmente con su amistad con Maduro y Delcy Rodríguez y su papel mediador con las empresas y el régimen de China. Es autor de frases memorables, como que «la tierra no es de nadie, sólo es del viento» o «el infinito es infinito». Ahora, antes de su cita con Calama, protagonizó a través de su amigo Luis Arroyo un remake de una película de 1965 de Jerry Lewis: Las joyas de la familia. Solo nos queda por saber quién es el nuevo Bokassa.

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