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Opinión | Desde el siglo XX

Las izquierdas, al rescate del PP con la limitación de vehículos

De PSOE y Més, dado lo extraviados que andan, puede esperarse cualquier desbarrada a un año de las elecciones regionales

Marga Prohens.

Marga Prohens. / Isaac Buj

Dejando constancia de la sideral pereza que envuelve al PP a la hora de acometer la limitación de vehículos en Mallorca, medida no urgente sino nítidamente imprescindible para paliar el fenomenal colapso observable por doquier, ahora, a once meses de que finiquite la legislatura y sean convocadas elecciones para renovar Parlamento balear, Consell de Mallorca y ayuntamientos, sí, también el de Palma, el presidente del Consell (ente heredero de la antigua Diputación, que no hay manera de que halle el lugar que le corresponde en el entramado jurídico de la isla) anuncia a la ciudadanía que el viernes se aprobará en el pleno de la Institución el proyecto de Ley, de obligada remisión a la Cámara legislativa, que sobre el papel pone límites a los vehículos que circulen por las carreteras de Mallorca. No concreta el techo ni la recaudación. Parece artilugio propagandístico, como otros que tanto la presidenta Marga Prohens, como Llorenç Galmés, que preside el Consell, han aireado en los postreros tres años. Si Prohens dice que hoy en Mallorca «se construyen viviendas para los de aquí, no como antes cuando se edificaban chalets con piscina», olé tus bemoles presidenta, que hay que tenerlos muy fajados para soltar tal morlaco al ruedo, Galmés, para no quedar demasiado rezagado, nos manifiesta que, por fin, vislumbra llegado el momento de establecer cuántos vehículos seremos capaces de soportar. Dicho queda que vende mercancía estropeada; lo hace, hay que aparentar inexistente independencia, sin disponer del respaldo de sus socios de Vox, que, provistos de la coherencia de la que carece el PP de Prohens y Galmés, declara que con sus votos no, que España es una y grande. No hay que implantar diferencias entre los territorios.

Es con tales cuitas cuando aparecen las izquierdas para proclamar que Galmés marca ficticias distancias con Vox, que la norma que el viernes se debatirá es de imposible aplicación. Lo ventea el desaparecido PSOE de Francina Armengol y Iago Negueruela, partido en trance de ser succionado por un agujero negro que lo triturará. Tal vez haga acto de presencia en un universo paralelo. Nunca lo sabremos. La Física no da para tanto. La que se ocupa de las cosas de la política, tampoco. También mansurrea, cómo no, la beatífica congregación de Més (antes PSM, antes del antes PSI) pastoreada por el reverendo obispo Lluis Apesteguia, que se hace lenguas sobre el «falso discurso de la contención» recordando al PP que «llegan tarde», que en 2024, recién iniciada la legislatura, rechazó la propuesta presentada por la beatífica congregación para, qué cosas, limitar la entrada de vehículos. Pero, ay, qué harán el viernes PSOE y Més. Precisemos: el reverendo obispo siempre sale en ayuda del PP cuando pierde el respaldo de Vox. Més es por insobornable vocación solícito auxiliar del partido alfa de la derecha conservadora mallorquina desde los tiempos de Gabriel Cañellas. Apesteguia se ha deteriorado las cuerdas vocales ofreciéndose con disciplina monacal al PP. Ha sido execrado con ofensiva displicencia. No ceja en el propósito. Més quiere que el PP le quiera. Qué oportunidad se le presenta sacando a Galmés del desajuste temporal. Y el PSOE se hará un lío para sumergirse todavía más en su inacabable descrédito. Apostemos, a riesgo de equivocarnos, a que su voto será afirmativo. Constatemos para la posteridad que en ocho años, PSOE y Més nada hicieron para propiciar la limitación. Nada.

Qué más puede ordenar el PP a las inexistentes izquierdas mallorquinas. La ficción de que existe oposición reconocible en la Isla es eso, mera ficción. Con Armengol enredada en menesteres en la capital de las Españas, descapitalizando con avaricia sin fin al socialismo mallorquín, y el reverendo obispo Apesteguia haciendo de lo que mejor se le da, que no es otra que la de palanganero del PP, la suerte está echada. No habrá limitación de vehículos. La realidad exhibe acreditada costumbre de manifestarse con crudeza.

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