Opinión | Tribuna

Secretari d'Economia i Idees de l'Agrupació Socialista de Palma
Heredar el futuro o pagar el presente
La indignación que genera la experiencia de la desigualdad es la fuente de las convicciones que conforman el significado de «ser de izquierdas». Es pura envidia, dirán algunos, y tendrán, en parte, razón. ¿Quién no envidia a algún amigo heredero cuando le toca pagar un alquiler desorbitado por un piso mediocre?
Quizás soy de izquierdas por envidioso. Los contrastes que veo cada mañana de camino al trabajo no ayudan. Cruzo la Plaza de España y veo colas de docenas de personas en la parroquia para conseguir un bocadillo. En la bici, recorro el casco antiguo sabiendo que es uno de los siete barrios españoles donde se cobra más de rentas del capital que de su trabajo. Luego, por sa Riera por ejemplo, veo Palma salpicada de chabolas. Pero no hace falta ir a estos extremos. Piensen en conocidos que se casan o pueden tener hijos antes de la treintena viviendo en una casa de la familia , mientras otros vuelven a casa de sus padres con 40 años, incapaces de enfrentar las subidas del alquiler.
Balears es un territorio rico. Somos líderes, con la Comunidad de Madrid, en riqueza por persona: 477.048 euros por persona. Pero también somos líderes en desigualdad: unas 600.000 personas morirán sin prácticamente nada que dejar a sus hijos , mientras un 10% se reparte más del 60% del patrimonio. Mi naturaleza envidiosa me conduce siempre a la misma pregunta: ¿es esto justo? Algunos piensan que sí, que se lo han ganado con su esfuerzo. Pero el esfuerzo no se hereda; las viviendas, sí. Y Palma es la segunda ciudad española con un mayor parque de alquiler en manos de multiarrendadores: seis de cada diez alquileres.
No estoy en contra de la meritocracia, ni de la desigualdad. Se dice que hubo un día en que en Balears era accesible hacer dinero desde cero, estilo sueño americano. Tengo entendido —no lo viví— que aquí también teníamos nuestros Bill Gates, pero eran camareros trabajando de sol a sol y no frikis en un garaje; su imperio se formaba en la Calle de la Cerveza en vez de en Silicon Valley. Pero este modelo se rompió. Hoy, los camareros trabajan de sol a sol, pero pagan más de la mitad de su salario por una habitación. Su imperio se reduce a una habitación con luz exterior.
Corregir la desigualdad va más allá de los impuestos. Que el patrimonio tenga una distribución tan desigual es consecuencia directa de un modelo laboral y social que la provoca. Si la riqueza, la tecnología o las infraestructuras son fruto de un esfuerzo compartido, cabe esperar un sistema de recompensas más justo.
Más allá de la envidia, la desigualdad extrema pone en riesgo la convivencia, el derecho a la vivienda y el conjunto de la economía. Por eso, desde la Fundació Gabriel Alomar hemos invitado a Clara Martínez-Toledano, colaboradora de Thomas Piketty y coautora del estudio de la desigualdad de patrimonio (www.spainwealthatlas.world), a presentar la investigación más rigurosa hasta la fecha de la desigualdad regional en España. Aquellos a los que os preocupe la desigualdad, estáis invitados este 28 de mayo en el Estudi General Lul·lià a las 18 horas.
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