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Opinión

Marcar la narrativa

Sin el ejercicio de escribir no hay libros, no hay librerías,

ni editoriales, ni traducciones… no hay nada

Josep Pla

Josep Pla / El Periódico

Se dice que no hay ejercicio más parecido a respirar que el de escribir. No hay nada más eficaz que poner negro sobre blanco, ni más inútil. Todo, pura contradicción. Vas a intimar con alguien sin conocerlo y muchas veces a miles de kilómetros de distancia. Vas a intimar con alguien sin nunca llegar a conocer a esa persona. Escritor con lectora o escritora con lector o como ustedes lo vivan que ese es un raro ejercicio de intimidad absoluta entre dos desconocidos mediante una lógica auténticamente austeriana. La libertad individual en primer término, luego lo demás.

Sin el ejercicio de escribir no hay libros, no hay librerías, ni editoriales, ni traducciones… no hay nada. Algunos opinan que para llegar a escribir algo con sentido primero debes haber escrito muchísimo. Discrepo absolutamente. Ha habido genios que han escrito poquísimo y en pocas páginas ya la han clavado del todo. Han dicho lo suyo y han muerto. Ese trozo de vida ahí ha quedado. Otras y otros puede que escriban por vanidad lo que ya supone un ejercicio demasiado complejo que no suele acabar muy bien. En literatura, nunca va bien escribir sobre la muerte, pues la Literatura es un sólido y firme sinónimo de lo que es la vida y ese es un juego bastante peligroso. Mucho.

Las poetas y los poetas llenan de semen y de flujos vaginales sus primeros versos todo muy drenado por la más inmadura inspiración, pero pocas veces llegando a germinar. Luego el tiempo se encarga de ceder terreno al arrepentimiento o al sentido del ridículo aunque siempre sea demasiado tarde.

Pla sostenía la máxima de que el escritor siempre ha de tener claro, y en todo momento, lo que no debe escribir. A veces, escribir supone luchar contra el desconocimiento de uno mismo, otras puede acabar siendo como ir a descubrir el mar una y otra vez. Otros consideran que el dominio de los silencios, de esos espacios en blanco en forma de pausas y de ruidosas omisiones, ese mismo control es el que marca la virtud del que ejerce el oficio. Lo que podía haber dicho y no dice suele ser más relevante que el tema, el mismo contenido que envuelto en la forma puede hacerte acabar en cualquier ángulo de cualquier hoja de cualquier sábado. Yo tampoco he sabido estar callado y además usted ha seguido leyendo.

Kerouac y sus compañeros escribían a chorro de la mente al papel con una proyección casi orgánica y absolutamente física. Por otro lado, no pocas autoras y autores lo hacen con una forzada lentitud analizando paso por paso sin arriesgar demasiado.

Es la que utilizó el maestro Josep Pla y esta era la manera exacta de trabajar del autor más prolífico de la literatura catalana después de Ramon Llull. Llevar la personalidad propia, el pensamiento entero e intrínseco con todos sus muebles, de la mente al papel es lo más difícil. Vas a arremangarte y deshacerte de la carga y eso requiere ciertas dosis de elegancia en un mundo en que vende más una cerveza y un mal menú a encontrar o descubrir una lectura que te cambie un poquito la rutina.

Ser hijo del tiempo que te ha tocado vivir, menuda chorrada. Coja las traducciones de Lola Badia de las obras del ciclo de Bretaña con ocho siglos de distancia que usted va a flipar. Ser hijos de nuestro tiempo nos aboca a la mamarrachada distópica y a describir el percal de nuestro alrededor y eso puede acabar saturando rápidamente al presunto lector que ya vive el insoportable día a día en la calle. Conseguir escribir totalmente como se habla puede ser el buen camino, pero primero debes hablar bien. Saben perfectamente que muchas personas citan el Quijote sin nunca haberlo leído. En las pelis y en la típica secuencia de habitación de hospital, la línea recta supone señal del final de todo (la suelen acompañar de un sonido muy tópico casi ensordecedor para que quede bien claro). Montaigne afirmó que la vida no es una línea recta. Sube y baja. La Literatura igual, su más sólido sinónimo. El segmento que define este último tramo también cierra. Afuera, en las calles, hay demasiado ruido, elija usted el pitido que prefiera. Atentamente.

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