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Opinión

El Ministerio del Gaslighting

Chiapas 1999. Campamento La Realidad

Chiapas 1999. Campamento La Realidad / .

El trabajo de G. Orwell en 1984 es un auténtico prodigio. Se le ha tachado de burgués y de derechas cuando era un auténtico liberal antifascista que destapó a todos los totalitarismos y a otros los luchó. Entre el estalinista y el nacionalsocialismo no había tanta distancia. Este escritor no trataba de anticipar nada, la descripción es exacta cuando la farsa de la liberación resulta ser el auténtico motor para la destrucción del individuo, de la realidad por otra realidad, mediante la mentira institucionalizada. En 1984 la «policía del pensamiento» la misma que puede hacer que por un artículo como este se me mal interprete e incluso se pueda llegar al insulto aclara en su libro que la prisión es precisamente el Ministerio del Amor. El Ministerio de la Verdad, por otro lado, es el de la falsificación sistemática de la realidad (hoy sería el Ministerio del Gaslighting que se utiliza tanto en política como en las relaciones sociales, laborales o de pareja con absoluta impunidad pues la economía se resiente muy positivamente, la del sistema). Esta generalización sistemática no es de derechas o de izquierdas, es la manipulación constante de la verdad, de las relaciones que nos rigen, cambiando de disfraz. Pensar por tu cuenta o tener tu criterio cuando no te hace perder la vida laboral te puede hacer perder la reputación.

Orwell es un escritor enorme que ha desnudado al totalitarismo en todo su conjunto. Desde un liberalismo auténtico (no la mamarrachada presuntamente liberal española) ha forjado la única respuesta al pensamiento absolutista en todos sus registros. Al estar la libertad individual en cuidados intensivos se ha podido finalmente consolidar la total persecución de la verdad. Cambias la realidad por otra que no lo es pero lleva su nombre. Esta manipulación va de la política a los domicilios donde las relaciones humanas viven la era de las cloacas de internet. Cambian el auténtico significado de las palabras y su duplicidad verbal deriva luego en la duplicidad psicológica que nos acerca al Auschwitz emocional. Los totalitarios cuajaron este nuevo lenguaje para convertir lo negro en blanco. El resultado por el bloqueo, paralizar de facto cualquier criterio o pensamiento que busque la verdad y cuestione la pantomima oficial.

Viene de atrás: Arbeit macht frei, el trabajo libera, pero no para vosotros… El ‘doblepensar’ significa dos opiniones sostenidas a la vez, contradictorias e imposibles al mismo tiempo. La mente debe soportar dos creencias contrarias (la izquierda actual no se salva) para poder mantener el engaño de forma continuada. Contundencia y firmeza en esta implacable violencia que deshace también muchas familias y que deshace corazones y cerebros muy tiernos ante la incompetente pasividad de los adultos. El totalitarismo que sube desde todos los sustratos no permite rechistar a aquel que defiende la auténtica verdad, aísla a la víctima y la deshumaniza. El campamento matriz en Chiapas en los noventa era el campamento de «La Realidad» con el Subcomandante Marcos al frente. El feudalismo tecnológico puede acabar en cuanto nos lo propongamos unos muchos. Móvil al suelo, unas buenas botas o un buen y eficaz martillo (dejen la hoz, lo que corta es el golpe).

TEMAS

  • Ministerio
  • manipulación
  • Política
  • Trabajo
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