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Opinión | DESDE EL SIGLO XX

Desatinos Prohens: puertas abiertas a la masificación del litoral

El duopolio PP-Vox prosigue incansable la saturación turística, ahora es el turno de las instalaciones portuarias

El portavoz del PP, Sebastià Sagreras, y la portavoz de Vox, Manuela Cañadas, firmando el acuerdo de presupuestos

El portavoz del PP, Sebastià Sagreras, y la portavoz de Vox, Manuela Cañadas, firmando el acuerdo de presupuestos / PP

La foto que acompaña la información que ayer ofreció Diario de Mallorca en su página dos ilustra cómo el Gobierno balear se ha entregado a Vox. Desatinos Prohens prosigue apuntalando iniciativas que abundan en la masificación turística, la saturación del territorio mallorquín. Sin prisas, porque no las hay al darse por garantizada la continuidad más allá de mayo de 2027, que es cuando se nos llamará a votar, pero sin pausas, PP-Vox o Vox-PP, no cejan desde que aprobaron la amnistía urbanística. Los desafueros contra el territorio continúan sin que se atisbe oposición reconocible ante tanto desatino. La foto es la del portavoz parlamentario del PP, Sebastián Sagreras, que, con bobalicona sonrisa (política, por supuesto), no es capaz de ensayar otra, estampa su firma junto a la de Manuela Cañadas, ave rapaz (también política, claro está) de Vox, para que hoy en el Parlamento balear se apruebe la reforma de la ley que permitirá ampliar las concesiones náuticas hasta donde se estime oportuno. No nos desviemos por recovecos innecesarios: se da vía libre a consumir más litoral, que es de lo que se trata. PP-Vox ensayan una y otra vez lo que compartirán cuando el año que viene la alegre muchachada falangista de la extrema derecha se incorpore al Gobierno balear que nominalmente seguirá presidiendo la señora Prohens. Entonces tendremos, además de lo expuesto, prioridades nacionales; restricciones a la lengua catalana, otra de las querencias de Vox, un sinfín de iniciativas como las que se instauran en la Comunidad Valenciana, donde Vox, descabalgado por razones conocidas Carlos Mazón, sin estar en el Gobierno de su sucesor hace y deshace como le viene en gana. Será francamente llamativo observar a la señora Prohens acompañada en la vicepresidencia y alguna consejería de peso por Vox. ¿Gabriel Le Senne, Manuela Cañadas? ¿Fulgencio Coll u otro en la alcaldía de Palma? Los desatinos que asoman en lontananza van a dejar en pañales los que vamos viendo.

Todo ello, quién es capaz de dudarlo, acompañado de la indolente incomparecencia de las izquierdas. Todavía no sabemos quiénes encabezarán las candidaturas del PSOE que Francina Armengol está llevando aceleradamente hacia la extinción fáctica, sin que en la beatífica congregación de Més (antes PSM, antes del antes PSI) alguien se percate, se dé cabal cuenta, de que con el reverendo obispo Apesteguia se precipitan al vacío. Se entiende que una de las escasísimas políticas provistas de fuste que habita en su seno, la hoy apartada Fina Santiago (capaz de hacer política de la que se requiere), se resista a acompañar al reverendo obispo encabezando la candidatura a Palma. Pobres izquierdas, reducidas a la irrelevancia, risibles por tantas y tantas razones.

Acotación enloquecida.- En poco más de un mes cumple 80 años, desquiciado, atrapado en la guerra de Irán, que está perdiendo, al no saber o no poder o concluirla sin perder la cara y sus elecciones de noviembre; ha provocado cataclismo económico planetario; le regala bazas decisivas a China; compadrea con el asesino mafioso Vladímir Putin, que tampoco puede doblegar a Ucrania, que ofrece lección de dignidad al mundo. Deambula tan perdido en su universo que anuncia que quiere convertir a Venezuela en el estado 51 de los Estados Unidos, puesto que los venezolanos le aman. Joder, con Donald Trump, cuánto desatino encadenado.

Y acotación desatinada.- Hablando de desatinos, qué decir del protagonizado por Isabel Díaz Ayuso en México, perdón aguerridos madrileños ayusistas, Méjico, que es como debe de escribirse, según ordenan los herederos del imperio en el que nunca se ponía el sol. El Madrid de Ayuso bien puede acabar siendo el estado 52 de los Estados Unidos. Tiempo al tiempo.

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