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Opinión | Desde el siglo XX

Palma saturada y además la tortura de pillar un taxi

Concluye abril y ya no hay quien deambule a ciertas horas por Ciutat con un mínimo de desahogo

Taxis en una parada en Palma.

Taxis en una parada en Palma. / María Pedraz

Que se tiente la ropa el vecindario de Palma ante el verano en puertas, que llega anunciando tortura permanente hasta que toquemos noviembre; nos las vamos a ver con seis meses de presión poco soportable, francamente irritante. Para abrir boca lo sucedido el lunes con cuatro cruceros fondeados en el puerto: las calles céntricas se tornaron intransitables, no había manera de deambular por algunas de ellas, cito, por ser las más agobiadas, las de San Miguel, plaza de Cort, Jaime II, también el paseo del Borne, donde las terrazas de los bares y cafeterías han usurpado la mayor superficie del paseo a los ciudadanos, sin que le importe una higa al Ayuntamiento, cautivo de las presiones del sector de la restauración (preside Juan Miguel Ferrer), que hace y deshace a su antojo. Palma es cada vez más ciudad invivible, o sea, inhóspita, para quienes vivimos en ella, menuda contradicción. Nos están echando aceleradamente de Ciutat, que parece que se la quiere exclusivamente al servicio del turismo. No se trata, por los dioses, de prohibir las terrazas de los bares, que no es eso, ni de dar por sentado que se ha de yugular la actividad turística, motor, argumento recurrente, del tejido empresarial; no, nada de eso, sino simplemente de que en el Ayuntamiento de Palma, por extensión, en el Gobierno balear, se percaten de una jodida vez por todas de que los ciudadanos tenemos derecho a utilizar la ciudad sin vernos apabullados, desplazados por una presión turística a todas luces excesiva, asfixiante, por un sector empresarial, el de la restauración, que da por sentado que las aceras les pertenecen en exclusiva, por un desembarco masivo de cruceristas, que añaden agobio al agobio; así hasta que la asfixia alcance cotas mortales de necesidad.

Parece que en algunas ciudades europeas lo han entendido, caso de Venecia, gobernada, atiendan al dato dirigentes locales del PP, por la derecha de toda la vida. Allí tienen a un alcalde, Luigi Brugnaro, de derechas de toda la vida, insisto, empresario por más señas, que incrementa la tasa a pagar por los visitantes. Aquí los hoteleros, con Gabriel Escarrer llevando la voz cantante, pondrán ante un anuncio semejante el grito en los cielos: ¿ecotasa? Ataque frontal al libre mercado. Pregunta ociosa : ¿Qué hacen para solventar el despropósito la señora Marga Prohens, presidenta del Gobierno balear, y Jaime Martínez, alcalde? Nada. Y así la vivienda se ha tornado inalcanzable para demasiados. Me dirán que hago lectura de brocha gorda. Pura demagogia. Lo dejo en manos de quienes están avecindados en Palma.

Taxis, y de ahí el titular del artículo: pillarlos es refinada tortura. En concretos lugares, a determinadas horas, el taxi se transmuta en ese oscuro objeto del deseo. En el gremio tampoco puede decirse que prime al completo la corrección y los buenos modales: la selección natural opera con descaro. Entendamos por ella escoger al cliente que se supone generará mayor ganancia.

Acotación muy española.- Prioridad nacional, los españoles primero. Magnífico banderín de enganche electoral para la extrema derecha de Vox. Le ha permitido abandonar la presunta depresión en la que sus trifulcas internas, expulsiones a destajo, y la cercanía al indecente tarado que preside los Estados Unidos le han podido ocasionar. Los españoles primero, la prioridad nacional, es bandera que tiene muchos seguidores. Lo que está por dilucidarse es el efecto que tendrá en el PP haber adquirido esa averiada mercancía. El partido de Feijóo, al igual que Agustín Buades, ese hombre, ha divulgado una encuesta, encargada por el partido, según la cual el asunto no le pasa factura. Creerse las encuestas que a beneficio de inventario encargan los partido es exceso de fe ciega, incluso va más allá de la que se le atribuye al carbonero. Váyase preparando el PP para el martillo pilón que Vox golpeará con saña sobre sus lomos.

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