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Opinión | Tribuna

Los residentes ya no nos sentimos seguros en nuestras carreteras

Los residentes ya no nos sentimos seguros en nuestras carreteras

Los residentes ya no nos sentimos seguros en nuestras carreteras / Diario de Mallorca

La movilidad en la isla ha dejado de ser una incomodidad puntual para convertirse en un problema estructural que afecta cada día a miles de residentes. Lo preocupante no es solo el aumento evidente del tráfico, sino la sensación creciente de que muchos ciudadanos empiezan a sentirse desplazados en sus propias carreteras sin que exista una respuesta clara por parte de las administraciones responsables.

En los últimos años el número de vehículos ha aumentado de forma muy significativa mientras la red viaria permanece prácticamente igual. A diferencia de otras islas del archipiélago, donde ya se han adoptado medidas para limitar el volumen de tráfico, en Mallorca seguimos esperando decisiones concretas.

A esta situación se ha añadido otro problema evidente: la ocupación frecuente de carreteras interurbanas por grupos numerosos de ciclistas circulando en paralelo durante kilómetros. El ciclismo es una actividad saludable y bienvenida, pero no es razonable que determinadas vías funcionen en la práctica como si fueran de uso preferente de un solo tipo de usuario.

Los accidentes registrados en 2025 y 2026 en distintas carreteras de Mallorca, varios de ellos con resultado mortal, demuestran que la situación actual no es segura ni para ciclistas ni para conductores.

Además, la convivencia en la carretera se está deteriorando. Tras informaciones recientes aparecidas en prensa local, varias personas me han trasladado situaciones ocurridas en la zona de Pollença, entre ellas el testimonio de la madre de una niña de once años que presenció cómo varios ciclistas se detenían en plena carretera para orinar en la vía pública mostrando sus genitales. Este tipo de conductas no pueden normalizarse en espacios compartidos por residentes y familias.

Por otra parte, cuando determinados eventos ciclistas implican cortes prolongados de circulación, algunos municipios quedan prácticamente bloqueados durante horas y su actividad económica se resiente.

Lo que muchos ciudadanos pedimos no es confrontación con el ciclismo. Lo que pedimos es regulación, equilibrio y sentido común.

Sería razonable que el Consell de Mallorca y el Govern balear explicaran qué medidas concretas piensan adoptar. Este problema lleva demasiado tiempo sin abordarse.

Mallorca necesita una política de movilidad clara. Y la necesita sin más demora.

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