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Opinión

Palma

La cogestión aeroportuaria es solo un gesto

Balears pide voz en sus aeropuertos sin cuestionar el modelo turístico. Después de que Aena haya invertido en cuatro años 560 millones en ampliar y renovar el aeropuerto de Palma de arriba a abajo, incluso más allá de lo aparentemente necesario, Més y PP han formado una extraña alianza política para aprobar en el Parlament la Ley de cogestión aeroportuaria. Y no para que Balears reclame más inversión todavía en la terminal, ni tampoco para que se ofrezca generosamente a participar en los gastos de mantenimiento de la infraestructura.

La futura ley tiene el objetivo de que se le otorgue a la comunidad capacidad de gestión en la que es su principal puerta de entrada, pudiendo intervenir en la aprobación de informes vinculantes sobre capacidad de carga, planes estratégicos y tarifas. Y hacerlo, en teoría, en beneficio propio a través de un Comité de Coordinación Aeroportuaria, que se reuniría al menos dos veces al año y en el que también podría formular propuestas sobre proyectos de infraestructuras o modificaciones estructurales en los aeródromos de las islas.

El argumento principal es la anormalidad de que una comunidad no tenga ni voz ni voto en la gestión de sus propios aeropuertos. Por eso, la demanda es una cuestión política y económica recurrente en comunidades con un gran volumen de tráfico, como Balears, Cataluña y el País Vasco, cuya descentralización de los aeródromos les permitiría alinear esa gestión con sus políticas turísticas. Olvídense de que el PP de Balears pudiera utilizar su puerta de entrada para dar rienda suelta a cualquier tentación de decrecimiento, en lenguaje del Ejecutivo de Marga Prohens, contención o crecimiento en valor. Sencillamente porque en sus políticas contra la saturación turística y el malestar ciudadano todavía no ha pasado de la teoría a la práctica, aunque las aerolíneas ofrezcan 33 millones de plazas para viajar a Mallorca este verano. Sin embargo, ante la ciudadanía le interesa el gesto. Y, sobre todo, la garantía de que esa demanda no irá más allá cuando finalmente la ley sea enviada al Congreso para ser debatida y aprobada o rechazada de forma definitiva.

En cambio, Lluís Apesteguia, líder de Més, sí que ve esta Ley de Cogestión Aeroportuaria como una oportunidad para que Balears avance en el autogobierno. Por eso, como impulsor de la iniciativa, después pactada con el PP, invita a todos los partidos a votar a favor. No le interesa tanto la imposible aprobación en el Congreso como la conexión con todos los ciudadanos hartos de la saturación turística de cada verano.

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