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Opinión | Pensamientos

Él nunca lo haría

Es curioso cómo una máquina a la que alimentamos, cuidamos, lavamos y arreglamos cuando está enferma se convierte, con el paso de los años, en simple basura

Coches en Mallorca

Coches en Mallorca / B. Ramon

El cochecito, antiguo como la vida misma, apareció aparcado una madrugada en una calle de mi barrio palmesano. No lo movieron en semanas y ahora la Policía Local lo ha puesto en busca y captura.

Se trata de un precioso Renault-5. Consultado Google, que todo lo sabe y todo lo ignora, parece que fue matriculado en marzo o abril del 1999. Está pintado de un amarillo ochentero y sus dueños se han recreado en adornarlo como un templo a la nostalgia.

Las pegatinas que luce provocan dulces recuerdos a aquellos que pintan canas. Hay una imagen de la cantante Sabrina, eso sí vestida del todo y sin enseñar aquello que tanto nos impactó.

Un poquito más abajo aparece la mascota de las Olimpiadas de Barcelona de 1992, el travieso y minimalista Cobi. El personaje luce una, para entonces, modernísima cámara de vídeo Panasonic. La multinacional presume de ser número 1 en VHS. El acontecimiento deportivo que tantos ánimos dio a una España saliente de décadas de ignorancia y rosarios no estuvo exento, por lo que se ve, de un aprovechado mercantilismo.

Para que no faltara de nada, en la luneta trasera aparece el simpático Naranjito, símbolo del Mundial de Fútbol de 1982 en aquella España tan entregada. Naranjito sonríe con un balón en la mano izquierda, como si acabara de marcar un gol estimulante para el orgullo patrio.

El vetusto automóvil también porta un eslogan de la casa fabricante: «Renault, Mecánica y Confort».

En aquellos tiempos, el Supercinco era un ejemplo de fiabilidad y versatilidad. Su precio tampoco era muy elevado. Era un coche que te llevaba a cualquier lado y que podías aparcar en cualquier sitio. Había modelos que, incluso, corrían mucho, para deleite de sus intrépidos dueños.

Visto ahora, parece un juguetito. Es todo lo contrario a un automóvil robusto. Es como una cajita sobre unas pequeñas ruedas.

Antaño no teníamos dirección asistida, GPS, ordenador a bordo, pantalla panorámica, climatización cinco estrellas, chivatos para todo… Nos daba igual: nos subíamos y «¡tira millas!».

El interior de la reliquia aparece algo revuelto y sucio. Su propietario lo aparcó en una fría noche de febrero y se dejó en el asiento de atrás algunas prendas de abrigo. En la guantera aparecen viejos tiques de la ORA, arrugados y polvorientos, y un sucio rollo de papel higiénico, casi acabado.

El turismo no se ha movido del lugar en semanas. Algún vecino ha avisado a las autoridades.

La Policía Local le ha colocado en la luna delantera, y sujetado con el fino limpiaparabrisas, una nota de advertencia.

El aviso está en los dos idiomas oficiales de las islas y se dirige, fiel a los nuevos protocolos, «al propietario o propietaria». Estamos ante un expediente administrativo hecho a la vista de todos los paseantes. El Ayuntamiento es cauto y habla de «presunto abandono». No da por hecho que la criatura mecánica ha sido dejada a su suerte.

«Retire inmediatamente este vehículo», o el peso de la ley caerá sobre usted y sobre la víctima. Si hace caso omiso a la orden, vendrá la denuncia y la grúa.

La Administración Local no se anda con chiquitas: el icono de los 80 será tratado como «un residuo sólido urbano». Es curioso cómo una máquina a la que alimentamos, cuidamos, lavamos y arreglamos cuando está enferma se convierte, con el paso de los años, en simple basura. Los malos y buenos recuerdos que vivimos a bordo acaban en la fría morgue del desguace.

La Policía Local de Palma ha requisado más de 3.000 vehículos abandonados en los últimos cuatro años, dicen las estadísticas. Es un asunto de dinero: los coches ya no valen nada y sus amos, incívicos, se desentienden. En 1988 triunfó el anuncio publicitario «Él nunca lo haría», para denunciar el maltrato animal. Yo jamás dejaría morir en la calle a un viejo camarada como el R-5 limón. Misterio resuelto: el amo ha puesto un papelito (alegaciones): «no está abandonado, me he quedado sin batería, en unos días lo resuelvo».

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