Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Tribuna

José Manuel Aranda Regules

José Manuel Aranda Regules

Médico de Familia. Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Baleares

La Atención Primaria, el loro del doctor y la inteligencia artificial

17/03/2026 La ministra de Sanidad, Mónica García, comparece ante la Comisión de Sanidad para explicar los cambios en la convocatoria anual de formación especializada, a 17 de marzo de 2026, en Madrid (España). La comparecencia se produce tras una convocatoria FSE marcada por retrasos, recursos y críticas de la Asociación MIR España y la oposición, que piden una auditoría externa del proceso. García defenderá el récord de 12.366 plazas y anunciará ajustes técnicos y digitales para futuras convocatorias. SALUD Eduardo Parra - Europa Press

17/03/2026 La ministra de Sanidad, Mónica García, comparece ante la Comisión de Sanidad para explicar los cambios en la convocatoria anual de formación especializada, a 17 de marzo de 2026, en Madrid (España). La comparecencia se produce tras una convocatoria FSE marcada por retrasos, recursos y críticas de la Asociación MIR España y la oposición, que piden una auditoría externa del proceso. García defenderá el récord de 12.366 plazas y anunciará ajustes técnicos y digitales para futuras convocatorias. SALUD Eduardo Parra - Europa Press

Dentro de unos días, celebraremos el día de la Atención Primaria y en mi opinión, este año se debe ir más allá de declaraciones de apoyo políticamente correctas. Propongo dos cuentos (uno digno de García Márquez, otro de película de ciencia ficción) y tres preguntas en las que no cabe, por lo que nos jugamos, el «no sabe, no contesta».

Érase que se era, un médico de familia, al que una tía lejana le dejó en herencia un loro.

El loro tenía la habilidad sorprendente de hablar de corrido, imitando voces, aprender rápidamente y dar la sensación de que cuando soltaba una frase, lo hacía con sentido y oportunamente. El médico colocó al loro en el comedor y al poco participaba de las conversaciones de sobremesa. Una semana lo llevó al trabajo, en un rincón el animal no molestaba. Al pasar la semana el loro manejaba perfectamente el lenguaje de Hipócrates y daba consejos a diestro y siniestro. El médico era bromista: en una ocasión, se colocó el loro en el hombro y según pasaban los pacientes aclaraba: hable con el loro como si fuera conmigo (él, mientras, miraba el ordenador). Sorprendentemente, le alabaron sus «dotes de ventrílocuo» y la gracia y acierto de las respuestas… del loro. Ese verano no pusieron sustitutos pero el médico se fue un mes de vacaciones.

Érase una vez un gobierno que decidió crear un área sanitaria digital para que empresas de inteligencia artificial (IA) interactuasen con los pacientes, saltándose a los profesionales de cabecera y al centro de salud. «La ciencia» crea algoritmos para que la IA clasifique a los usuarios (con sus datos) según «el riesgo a padecer enfermedades», después, en función de ello y según la «mejor evidencia disponible», proponía sin intermediación humana un plan de tratamiento con consejos y prescripciones. «Lo sabemos todo de ti… ciudadano/a… déjate aconsejar». (En palabras reales de la industria: «la transformación digital permite desintermediar el conocimiento clínico sin necesidad de un profesional asistencial»).*

La primera pregunta: Con la información personal acumulada y la IA, ¿son necesarios sanitarios humanos? Muchos ciudadanos/as ya piden consejo a estas máquinas… el desarrollo de la robotización puede sustituir a profesionales cualificados… en algunos países ya resuelven la soledad no deseada… lo vemos en películas de ciencia ficción.

Si pensamos que habrá situaciones sanitarias que puedan resolver máquinas aplicando un algoritmo y otras que no, entonces aquí va la segunda: ¿Quién decide a qué y cómo se aplica la IA?

En mis más de 40 años de práctica profesional he enfrentado muchos casos «no protocolizables», especialmente en el campo del sufrimiento mental, pero también donde la salud se imbrica con las creencias y los recursos. ¿Qué puede hacer una máquina con esa última pregunta que se formula al salir como de pasada y que es lo más importante que el paciente trae a la consulta?

Por otra parte, ¿podemos imaginar el posible negocio que está detrás de esto?, ¿el poder que da disponer de datos de todos los ciudadanos? Por eso la tercera: ¿Quién nos va a proteger de los efectos indeseables de estos desarrollos tecnológicos? ¿Quién nos protegerá del Gran Hermano?

* Health & Life Sciences de EY. El capital privado en el ámbito de la salud. Claves para generar valor en un sector de alto potencial. Abril 2025

TEMAS

  • Opinión
  • inteligencia artificial
  • Atención Primaria
  • Salud
  • Ciudadanos
  • pacientes
  • ciencia ficción
Tracking Pixel Contents