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Opinión | Desde el siglo XX

Ley de Memoria, PSOE y Més culpables de su derogación

El PP de Marga Prohens exhibe carencia de escrúpulos morales y políticos, traición a los pactos acordados

La presidenta del Govern, Marga Prohens.

La presidenta del Govern, Marga Prohens. / B. Ramon

De conservar un protón de dignidad, tanto Iago Negueruela, fámulo de Francina Armengol, portavoz del PSIB (PSOE en elecciones) en el Parlamento balear, como el reverendo obispo Lluís Apesteguia, factótum de la beatífica congregación de Més (antes PSM, antes del antes PSI), serían exdiputados de la Cámara autonómica, exdirigentes de sus partidos, por haber abandonado la política, colmados de vergüenza. Suya es la primera responsabilidad de que ayer el PP, obedeciendo al ucase de Vox, procediera a derogar la Ley de Memoria Democrática. Negueruela y Apesteguia, en mala hora, sacaron de inmenso atolladero al Gobierno balear de la inexistente Marga Prohens cuando, por equivocación, el PP votó en la Cámara autonómica una panoplia de enmiendas de la extrema derecha que dejaban en cueros las cuentas presupuestarias del Ejecutivo. Negueruela y el reverendo Apesteguia, al que Més no refrena o no sabe hacerlo su incontinencia a pactar con la derecha lo que sea, salvaron el trémulo culo (político) de Prohens a cambio de la permanencia de la Ley de Memoria. Y, claro, coligieron en el PP, si te he visto no me acuerdo. La estúpida miopía política, estratégica, táctica de Negueruela y Apesteguia ha conducido a que la Ley de Memoria sea arrumbada a mayor gloria de Vox, indiscutible ganador del desolador desenlace.

Acotemos el parte de guerra: la extrema derecha ha puesto al PP a los pies de los caballos, lo ha coceado con saña. Atender a las explicaciones que, una vez más, farfulló su portavoz, Sebastián Sagreras, aquejado de indigencia intelectual y política llamativa, debería llenar de desasosiego a su partido; es otro que no debería calentar escaño en el Parlamento balear. No ocupar ningún cargo político relevante. No llega ni a dirigente de Nuevas Generaciones, caracterizada por hacer llamativas mamarrachadas. Sagreras se enreda con la Ley de Fosas, la Ley estatal de Memoria, para asegurar que todo sigue igual. Miente. Y mienten Negueruela, el propio de Armengol, y el reverendo Apesteguia cuando se les llena la boca condenando, llenos de hipócrita indignación, la traición de Marga Prohens. Tartufos políticos, encelados para evitar la debacle del PP en la primera emboscada de la extrema derecha, que vio, sin podérselo creer, cómo el PP le regalaba las enmiendas que lo descalabraban. Pero, coño, allí estuvo la izquierda para sacarle las castañas del fuego. Allí Negueruela y Apesteguia se precipitaron a los infiernos. Y resulta que un tal Omar Lamin, secretario de Derechos Humanos del PSIB-PSOE, se despacha en una tribuna de Diario de Mallorca con que la derogación es «la gran traición» de Marga Prohens. Soslaya, por supuesto, que previamente Negueruela traicionó a los suyos pactando con el PP lo que jamás debería haber acordado.

Esa es la miseria, moral y política, de la izquierda mallorquina, que no borra la desesperada perfomance de las Juventudes Socialistas (¿todavía existen?) proyectando sobre la fachada del Consulado del Mar las imágenes, nobles, trágicas, de Aurora Piconell y sus compañeras asesinadas por los falangistas. Se les han despistado las de Negueruela y el reverendo Apesteguia, cooperadores necesarios de la infamia perpetrada por el Gobierno del PP de la señora Marga Prohens.

Solo cabe añadir que vencido y humillado el rojerío mallorquín, Vox ha conseguido sus objetivos políticos. La contienda no ha terminado todavía; cuidado, a un año de las elecciones municipales y autonómicas, la extrema derecha está en disposición de aplastar a las inocuas izquierdas; al tiempo, vampirizar al PP hasta dejarlo sin gota de amor propio, de ideología reconocible, de mínima decencia. Triunfo completo para la alegre falange de Santiago Abascal, al que le importan un bledo las crisis que se le abren en los territorios de las Españas. Constata que no le afectan, no le pasan ni la sombra de una factura.

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