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Opinión

La medalla de Madrid debería ser para el boricua Bad Bunny

Bad Bunny.

Bad Bunny. / EP

Manejada hábilmente por su siniestro titiritero en la sombra, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha concedido su Medalla Internacional a Estados Unidos.

Lo justificó por la celebración, este año, del 250 aniversario de la fundación de ese país, pero no podía haber elegido peor momento para lo que no es sino una provocación.

Una provocación no sólo a los madrileños a los que supuestamente representa, sino también a quien parece su némesis política, el jefe del Gobierno de la Nación, y a todas las fuerzas progresistas de este país.

Claro que no es que desgraciadamente deba extrañarnos demasiado esta última elección de la política ultra madrileña. Basta ver quiénes son los anteriormente galardonados.

Van éstos desde el hoy prácticamente olvidado «presidente interino» de Venezuela, Juan Guaidó, al empresario bananero y hoy jefe de Estado de Ecuador, Daniel Noboa, o mucho más significativamente, el presidente argentino, Javier Milei.

Sobre todo la política neoliberal y salvajemente privatizadora de los servicios públicos de este último parece ser la que la presidenta de la Comunidad desea para Madrid y, si un día consiguiese descabalgar al actual líder de su partido, también para España.

Leo en las crónicas de su asistencia a la Hispanic Prosperity Gala, celebrada en Mar-a-Lago, la residencia privada del hispanófobo republicano que preside hoy aquel país, que la presidenta madrileña se permitió insultar allí incluso a México, nación a la que el país anglosajón que tanto admira arrebató un día más de un tercio de su territorio.

«Que pronto Cuba, Nicaragua y otros países como México- como ha sucedido con Argentina- rompan esas mismas cadenas, recuperen su libertad y se ponga fin a los narcoestados que los dictadores de ultraizquierda están implantando allá donde pueden o se los deja», dijo allí la madrileña, remedando el lenguaje de Donald Trump y de su secretario de Estado.

Con lo que daba por buena aquélla la intervención militar de EEUU en Venezuela para secuestrar en plan gansteril a su jefe de Estado y el criminal bloqueo para reducir al hambre al pueblo cubano con la esperanza de que termine rebelándose contra su Gobierno.

Si alguna dignidad tuviesen la presidenta de la Comunidad de Madrid y quien entre bastidores la maneja, la Medalla Internacional tendría que haber sido para el músico y activista puertorriqueño popularmente conocido como Bad Bunny.

Al margen de la opinión que cada cual tenga de su estilo musical, Benito Antonio Martínez Ocasio, que así se llama el artista boricua, tuvo el valor de desafiar al propio Donald Trump cantando enteramente en español durante el gran espectáculo deportivo que es el Superbowl en EEUU.

Y no sólo eso, sino que enumeró uno a uno y con nada disimulado orgullo a todos los países del continente que llamamos América, nombre del que ha querido apropiarse en exclusiva ese gran depredador que ha sido siempre desde su fundación Estados Unidos.

Martínez Ocasio, alias Bad Bunny, es quien se merece realmente esa medalla internacional, pero para ello Madrid tendría que tener un gobierno muy distinto del que ahora por desgracia sufrimos.

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