Opinión
Chiringuitos de Mallorca, estáis salvados

Chiringuito en una playa de Mallorca / Redacción Digital
No caeremos en el atrevimiento de afirmar que, después de la amnistía urbanística en suelo rústico, el Govern prepara otra en la costa, pero es lo que parece con la anunciada Ley del Litoral de Balears, de próxima aprobación. Sobre todo por los criterios subjetivos que introduce para salvar construcciones en zona de dominio público sin necesidad de que cuenten con un grado de protección patrimonial, ya sea como bien catalogado o como bien de interés cultural.
Esos nuevos criterios se impondrían sobre la preservación del medio ambiente y del espacio público si su desaparición supone "una pérdida irreparable de construcciones o edificaciones singulares ligadas al paisaje, la historia y la idiosincrasia de las islas", según el borrador del texto legal.
Quiero decir que podemos reconocer de un vistazo el valor del gótico civil en la Llotja de Palma o del barroco en la fachada de la iglesia de Montesión, pero la idiosincrasia alude a los rasgos, el temperamento y el supuesto carácter distintivo, en este caso de los mallorquines o baleares, lo que es un criterio discutible y de percepción cambiante a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, en el mundo del absurdo, construir una piscina sobre las rocas de Costa de los Pinos podría argumentarse que es una aspiración muy mallorquina desde el desarrollismo: documentar los cientos de tipologías que actualmente todavía perviven y solicitar que esas construcciones deben preservarse porque están ligadas a la idiosincrasia de la isla. Pero al periodista Pedro J. Ramírez no le sirvió de nada ante el Tribunal Supremo, que entendió que la ribera de mar es inalienable e imprescriptible, que su antigua concesión en dominio público no tenía ningún fin de utilidad general y que la construcción interrumpía un derecho de paso y la misma integridad del dominio público.
Sin embargo, con la ley que prepara el Govern quizá se hubiera salvado. Y aplicando el argumento mágico de "las construcciones singulares ligadas al paisaje, la historia o la idiosincrasia", lo mismo puede suceder con los escars, los restaurantes que hacen un uso privativo de un espacio público de costa o incluso los chiringuitos populares con una cierta continuidad en el tiempo. Bastará la solicitud de cualquier administración pública, persona física o jurídica para iniciar la tramitación y la posterior inscripción en los registros que creará el Consell de Mallorca, que tendrá las competencias de aprobar y denegar las solicitudes. Suerte que el objetivo de la futura ley es la ordenación, protección y gestión integral del litoral balear.
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