Opinión
Mujeres como Takaichi
La audacidad de la actual primera ministra de Japón la llevó a adelantar elecciones para enfocarlas en clave de referendo personal y ha conseguido movilizar a su electorado

Sanae Takaichi. / EFE
Sanae Takaichi lo ha vuelto a hacer. Hace menos de cuatro meses, llegó al poder en Japón haciendo historia al convertirse en la primera mujer que lidera el país. Muchas voces quisieron rebajar sus méritos, atribuirle la condición de marioneta de los intereses de su partido, como se hizo antes con el salto a la presidencia de México de Claudia Sheinbaum.
La audacidad de Takaichi, de 64 años, la llevó a adelantar elecciones para enfocarlas en clave de referendo personal: su agenda política implica cambios rigurosos en la gobernanza del país -el fin del pacifismo, mano dura contra la inmigración, economía ultraproteccionista- que necesitan más respaldo parlamentario del que disponía, y no dudó en ir a urnas con una campaña exprés en lo más crudo del invierno japonés, una medida que ha favorecido la movilización de su electorado, joven y entusiasta de su dinamismo y lenguaje directo para atajar la crisis inflacionista. Takaichi ha pulverizado el techo de cristal de una sociedad como la nipona, en la cola de la OCDE en igualdad de género, y lo ha hecho a la vez que rechaza la etiqueta de feminista, defiende la meritocracia por encima de la discriminación positiva, y con políticas orientadas a proteger más que a la mujer, a la familia.
Como contaba Susan Sontag, todo programa serio en favor de la mujer pasa por llegar al poder, y eso es el paso de gigante que ha dado ahora Takaichi con su supermayoría. Otra cosa distinta es cómo transfiere ahora a otras mujeres el poder hasta ahora monopolizado por hombres. Las políticas de Takaichi incomodan a una parte del movimiento feminista porque perpetúan modelos tradicionales, pero ¿son la vía más pragmática ante los retos que afronta su país, históricamente masculinizado?
Takaichi cerraba su breve campaña electoral con una visita a la prefactura de Nagano, donde la candidata, Hikaru Fujita, había anunciado que esperaba su primer hijo. El anuncio de Fujita causó revuelo, allí no es común que una embarazada ejerza un cargo político. Takaichi no solo la respaldó, sino que contará con ella en el nuevo parlamento.
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