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Opinión

Las mayorías absolutas de Feijóo

Alberto Núñez Feijóo.

Alberto Núñez Feijóo. / José Luis Roca

Alberto Núñez Feijóo se debate en cómo lograr una mayoría absoluta en 2027, año en el que todo apunta que serán las elecciones. Ese es su objetivo, aunque en este momento suene a un imposible. La campaña electoral en Aragón está llegando a su fin y cada vez tenemos más cerca una avanzadilla de hasta dónde es posible que consoliden voto los populares. Según las encuestas, el PP avanza pero no lo suficiente; el PSOE baja considerablemente y Vox consolida su marca al alza. El resumen es más o menos el mismo que las pasadas elecciones en las tierras de Buñuel. Todo igual pero de forma más clara. Feijóo refuerza su voto, pero no lo suficiente.

Este resumen demuestra que son necesarias ideas más claras. Pero, ¿qué ideas? ¿Hacia dónde? El debate nace a partir de si este Feijóo tiene que seducir más al votante de centro, y hasta cercano al PSOE, o dedicarse al simpatizante de Vox. Un votante al que perdió en la época suave de Rajoy, que existió.

Los gurús que tiene el líder en la calle Génova, sede del PP, no se ponen de acuerdo. Algunos porque entienden que solo un mensaje radicalizado es ganador. Otros, porque están seducidos por las formas de Isabel Díaz Ayuso que tienen mucho de radical, pero envuelto en un sentido madrileño que se entiende en la capital, pero no en el resto de España. Los hay que, efectivamente, saben que el banco de votos está en el antisanchismo. Eso son votantes del PSOE de toda la vida que no perdonan las concesiones socialistas a las demandas de los independentistas, en concreto de Junts. Por lo tanto, hay caza de votos para todos los gustos.

Pero son propuestas con vasos comunicantes. El voto socialista antisanchista tiene alergia a Vox de forma clara y contundente. Por otro lado, una cercanía a la socialdemocracia desnortada pone en alerta al votante que está reflexionando si las políticas de inmigración del PP son tan claras como las que propone Vox. Nada cuadra, pero deben decidir. Quedarse entre dos aguas es dejar una brecha que inunda el barco que quieren lanzar al mar.

Sin embargo, trazadas las líneas imaginadas en un papel demuestran que la salvación de Feijóo para una mayoría absoluta son las propuestas de centro. O sea, las más difíciles de verbalizar y convencer. El populismo cuenta con ello. Su rapidez de convicción es la que hace disimular la masa de gente que es. Voto fácil, voto frágil.

Si el punto débil es la inmigración, por ejemplo, la propia Conferencia Episcopal y Cáritas han dado su visto bueno al anuncio del Gobierno de un proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes que viven en nuestro país. El PP de Aznar ya lo hizo hace años. ¿Es malo aprovecharse políticamente de algo así? ¿De verdad Feijóo cree que los españoles centrados no están de acuerdo? Es cierto que Podemos ha abierto una ventana peligrosa y falsa, al relacionar la regulación a la nacionalización y el voto después, pero Feijóo debe dirigirse al votante reflexivo. ¿De verdad son pocos? La cuestión es explicar bien las cosas a quien escucha. A ese. El resto no es auditorio.

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