Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Caducidad anunciada

El president de la Generalitat, Salvador Illa

El president de la Generalitat, Salvador Illa / David Zorrakino - Europa Press

Desde que un tren de la línea R4 chocó contra un talud desplomado en Gelida causando la muerte de un maquinista y 37 heridos, los desastres en Rodalies no han dejado de sucederse. El caos de una falta endémica de inversión ha degenerado en un delirio inconcebible. La irresponsabilidad y la mentira campan a sus anchas. Viajar en tren se ha convertido en un juego macabro que amenaza mucho más que a unas infraestructuras. Se han perdido las razones.

El Govern de Salvador Illa lleva una semana frenética de reuniones, comparecencias, recomendaciones y parches que solo delatan su incapacidad. Ellos saben que el colapso de Rodalies pone en jaque al país y que el teletrabajo es una quimera para la dependienta, el operario, la enfermera o el carnicero. Incluso su esfuerzo innegable por comunicar ha quedado cuestionado por la inaudita desobediencia de Renfe, la reiterada ineptitud de Adif y las huelgas encubiertas de los maquinistas. La impotencia del Govern es la impotencia de todos. El coste económico, la decepción, la ansiedad y la rabia son de cada uno.

Cualquier promesa de inversión del Gobierno de Sánchez cae al saco del escepticismo. Demasiados años, demasiadas falsas promesas, demasiadas desgracias. A pesar de su esfuerzo de mejora, a pesar de que los incumplimientos llevan otros nombres, la confianza pública se ha agotado. O hay un cambio efectivo de timón y se dedica un presupuesto real dimensionado a las necesidades o se desmoronarán mucho más que árboles y taludes. Desde las precarias relaciones entre Catalunya y España, hasta los respectivos gobiernos socialistas, la confianza en lo público o, incluso, en un sistema democrático que dice velar por la igualdad y el bienestar. Esta vez, las intenciones de revivir el independentismo o aupar a la derecha topan con algo más potente, más determinante. Lo dicho, se han perdido las razones. Con las emociones desbordadas, nada que rime con el pasado suena a solución, solo pasa a engrosar la lista de lo caduco. Como esas vías que el temporal se está engullendo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents