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Opinión | Tribuna

Sa Lluna de Sóller no es solo una calle

Carrer de sa Lluna de Sóller.

Carrer de sa Lluna de Sóller. / DM

El Carrer de sa Lluna no es una calle cualquiera. Es historia, es memoria colectiva y es uno de los principales ejes económicos y sociales del comercio tradicional de Sóller. Durante décadas, y en muchos casos generaciones, ha estado formado mayoritariamente por pequeños comercios familiares, profundamente arraigados al territorio, al municipio y a su gente. Comercios que no solo vendían productos, sino que construían identidad, relaciones y pertenencia.

El comercio local ha sido siempre uno de los grandes valores diferenciales de Sóller. Su singularidad, su diversidad y su autenticidad han convertido a sa Lluna en un espacio vivo, atractivo tanto para los residentes como para quienes nos visitan. Esa mezcla de tiendas de toda la vida, rostros conocidos y trato cercano ha sido, sin duda, parte esencial del alma del pueblo.

Hoy, sin embargo, asistimos a una transformación acelerada del paisaje comercial de esta calle emblemática. Una transformación que no responde a una evolución natural del comercio, sino a una lógica puramente financiera. La entrada masiva de operadores externos, con modelos empresariales estandarizados y ajenos al territorio, está cambiando de forma profunda y preocupante el equilibrio comercial de sa Lluna.

Quiero ser clara: el problema no es el origen del comerciante. Nunca lo ha sido. El verdadero problema es el modelo que se implanta y, sobre todo, su concentración. Cuando un mismo tipo de negocio se reproduce una y otra vez, cuando desaparece la diversidad y se impone la uniformidad, perdemos todos.

El incremento desproporcionado de los alquileres comerciales es uno de los factores más determinantes de este proceso. Rentas que oscilan entre los 4.000 y los 6.000 euros mensuales son sencillamente inasumibles para el pequeño comercio local. Muchos negocios históricos, perfectamente viables desde el punto de vista económico, no pueden competir con estructuras empresariales de gran escala, con otros márgenes, otras lógicas y otros objetivos.

El resultado es una expulsión silenciosa pero constante del comercio de proximidad. Y con cada persiana que baja no solo se pierde una tienda: se pierde identidad, se pierde diversidad y se debilita la cohesión social. La homogeneización del paisaje comercial no hace más atractivos nuestros pueblos; al contrario, los convierte en lugares intercambiables, sin personalidad propia.

El mercado, por sí solo y sin planificación, no garantiza un modelo comercial equilibrado. Por eso es imprescindible que las administraciones asuman un papel activo en la ordenación comercial de las zonas emblemáticas. No se trata de excluir ni de aplicar proteccionismos, sino de buscar equilibrio, sentido común y una planificación responsable que preserve aquello que nos hace únicos.

Desde AFEDECO, y como presidenta de la patronal mayoritaria de comercio de las Illes Balears, siempre hemos creído que defender el comercio local es defender un modelo económico sostenible, arraigado y generador de valor real para el territorio. La pérdida del comercio tradicional es, en muchos casos, irreversible una vez consolidada. Por eso aún estamos a tiempo de actuar.

Sa Lluna debe seguir siendo una calle viva, diversa y representativa del comercio de aquí. No dejemos que se convierta en una calle más. Porque cuando perdemos nuestras calles, perdemos también una parte de lo que somos.

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