Opinión
Defendamos la lengua

Defendamos la lengua / SHUTTERSTOCK
Despedir el año con la programación de las televisiones españolas puede ser un final fatal, sin embargo, empezar el nuevo año, el uno de enero, siguiendo el concierto que cada día primero de año nos ofrece la orquesta filarmónica de Viena —en el Musikverein— es un milagro estético que se siente y optimiza. En esta última ocasión la orquesta estuvo dirigida por el canadiense Yannik Nézet-Séguin y como siempre interpretaron obras de Johann Strauss y de sus tres hijos. Nézet-Séguin estuvo soberbio, su fuerza expresivo-gestual —algo kitsch— hizo prescindible la batuta para que los intérpretes tocaran al unísono y con nervio, el director puso pasión y espontaneidad. El concierto estuvo seguido por más de 50 millones de personas en 54 países. El poder estar ante este acontecimiento musical compensó de la insoportable vulgaridad de la programación televisiva de la noche anterior, ordinariez incluso verbal de los presentadores. O sea, salvo el concierto de Viena todo mal, muy mal, la ignorancia que trasmiten las televisiones es difícil de asimilar.
El día primero empieza un nuevo año, momento en el que todo sigue igual… Decido pasear por el campo, buen tiempo, solidaridad con árboles, floraciones a destiempo, con los pájaros, gazapos e incluso con las hormigas, que se resguardan en nidos bajo tierra. Pienso en el dios romano Jano, este de las dos caras, una mira al frente, hacia adelante, incertidumbre, inquietud, esperanza, ilusiones, la otra mira hacia atrás, al pasado que ya ha sucedido, lo que ya no tiene enmienda. Jano, en su mirada hacia atrás se sobrepone al sosiego de la naturaleza, no es fácil olvidar el comportamiento de algunos, tampoco la forma de comunicar de los intervinientes en televisión la noche anterior y la incorrección lingüística de presentadores y participantes en el jolgorio de la fiesta de la noche. El mal uso del lenguaje, la falta de respeto es «cabreante», pues como dice Jorge Luis Borges cada palabra lleva en sí una memoria, una tradición, un enigma y una cultura, valija merecedora de cierta atención y rendición.
Arturo Pérez-Reverte, escritor y académico, criticó a través de un periódico a la Academia Española porque interviene poco en estos temas. Piensa él que la defensora de la lengua castellana se ha vuelto más descriptiva que normativa y así va el habla, no es necesario ser filólogo para darse cuenta que «no limpia, ni fija y ni da esplendor». Para Octavio Paz todas las palabras encierran en sí una metáfora fosilizada en su interior, cuidémoslas. Y Antonio Machado advierte del peligro de un uso descuidado de la lengua, porque esa negligencia puede dejar a sus anchas a los hablantes, que lo anormal acabe siendo normal y sin darnos cuenta el tolerado mal uso de una lengua poco a poco cambia la forma y el significado de las palabras.
Académicos, docentes, televisiones y a quienes corresponda, deberían reflexionar sobre esta cuestión. Es conveniente el buen uso de las palabras, saber enhebrarlas en el conjunto de una frase, la palabra en su ingreso en la oración hace un recorrido interesante, entre el cerebro y la boca, vereda en la que aunque alguna vez se atasque, refleja su vínculo con la mente. Si se empezase por conocer el origen de los vocablos se acabaría respetándolos, amándolos y usándolos bien, y eso no es necesariamente hacer arqueología etimológica. Las palabras nos acompañan continuamente, están en el pensamiento, en la comunicación e incluso en los sueños, pero pocas veces nos preguntamos de dónde vienen y a donde van; el hacerlo puede llagar a ser un fascinante.
Cada palabra es el resultado de siglos de transformación, algunas provienen del mundo griego, del latín, del árabe. Conocer su origen enriquece la forma de expresarse e impulsa la curiosidad intelectual. Tanto el castellano como el catalán son como un mosaico en el que están presentes todas las lenguas originarias. Si usted, querido lector, relee algún capítulo de El Quijote se dará cuenta de que la limpieza del castellano que empleaba Cervantes nada tiene que ver con el castellano que se habla hoy. Lo mismo verá usted si lo hace con Jacint Verdaguer o con Llorenç Villalonga y el catalán actual. Es engañoso pensar que las lenguas son solo de los hablantes, pues no es así, ni es conveniente. Cada palabra tiene su propia historia, respetémosla.
Suscríbete para seguir leyendo
- Sa Rua de Palma 2026: recorrido, horario, cortes de tráfico y desvíos de la EMT
- Los constructores se niegan a hacer obras públicas de Baleares por valor de 54 millones de euros al no ser rentables
- La nueva ley del litoral de Baleares permitirá la legalización del restaurante El Bungalow de Ciutat Jardí
- Un menor de 17 años, muy grave tras ser atropellado entre Inca y Lloseta
- Vecinos denuncian que ya han vuelto las fiestas a una de las casas turísticas ilegales de Paco Garrido en Mallorca
- Temporal en Mallorca: viento fuerte, olas de hasta 12 metros y actos de Carnaval suspendidos
- Baleares cierra su deducción para que los propietarios no suban los alquileres: un máximo de 2.000 euros por contribuyente y 800 por vivienda
- Vox reclamará la alcaldía de Palma en 2027 si sube en votos en las negociaciones que abra con el PP
