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Opinión | Al azar

Trump se lleva la guerra a casa

El presidente de EEUU, Donald Trump

El presidente de EEUU, Donald Trump / Europa Press/Contacto/Peng Ziyang

La segunda ejecución de ciudadanos estadounidenses en un par de semanas en Minneapolis, a cargo de las fuerzas de ocupación estadounidense de la ciudad estadounidense, demuestra que Trump se ha llevado la guerra a casa. Sus pretorianos están dispuestos a matar aleatoriamente y sin distinción de sexos a la población local. A continuación, las víctimas del exceso serán etiquetadas de «terroristas domésticos», que en la traducción infiel obliga a pensar en que tu propia familia te coloca una bomba debajo de la cama.

El segundo ejecutado es/era un enfermero de Cuidados Intensivos, con el aspecto de la persona ideal a quien encontrarse en tan dramática circunstancia, pero que en la lógica estadounidense acude armado a grabar pacíficamente la ocupación de su ciudad. Creyó erróneamente que el teléfono le protegía de los excesos policiales. El comandante de la guerra casera de Trump acusa al asesinado de asesino, no vierte ni un lamento por haberle metido diez balas en el cuerpo, le culpa de haber entorpecido la detención de un ecuatoriano y advierte de las «consecuencias» a un conglomerado genérico de «periodistas, escritores y anarquistas». No abundan los países del planeta donde un militar de graduación intermedia puede proferir ese rosario de amenazas contra la población local. A pesar de ello, los desfavorecidos del planeta continuarán emigrando en masa hacia la patria de las libertades tiroteadas.

La cruzada de Trump contra la inmigración causa más bajas en la población local disidente que entre los presuntos delincuentes a expulsar. Los estadounidenses se creen la radicalización de la vida política y disparan en consecuencia, un comportamiento que no sorprenderá a los espectadores de la tetralogía cinematográfica formada por Civil War, Eddington, Bugonia y Una batalla tras otra. Desde la España inerme, la sola idea de acudir con pistola a una manifestación levantaría sospechas sobre el tiroteado. En Estados Unidos, la insinuación de que la pistola legal inculpa al enfermero le ha creado al trumpismo un conflicto inesperado con la NRA, los Amigos del Rifle del Charlton Heston fallecido aunque no a balazos.

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