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Opinión | Entrebancs

Preocupaciones y perspectivas

La Autoridad Fiscal sitúa a Baleares con el crecimiento económico más débil

La Autoridad Fiscal sitúa a Baleares con el crecimiento económico más débil / .

A pesar de los índices positivos de crecimiento económico y la recuperación y creación de empleo, los niveles de preocupación entre la ciudadanía son altos y las perspectivas bajas. Si pretendemos una economía productiva y competitiva debemos compaginar el respeto ambiental y el uso racional de los recursos naturales, con un progreso social que favorezca el empleo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social, que permita satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las generaciones futuras.

Si bien el Índice de progreso social no mide (ni pretende medir) el crecimiento económico, ya que existen otros índices para eso, resulta una herramienta necesaria para ponderar el desempeño de los países en el intento por alcanzar sus metas de desarrollo social. «Este es uno de los aportes diferenciales del Índice de progreso social, pues produce bienestar, no compromete la sostenibilidad económica, y proporciona una herramienta fundamental con la cual desarrollar una agenda viable económica y socialmente». (M. Porter. U. Harvard).

Nuestro crecimiento económico, basado en el turismo, es un hecho; pero no garantiza su sostenibilidad, ni repercute en un progreso social. Además de la excesiva ocupación del territorio e infraestructuras, salimos de uno de los veranos más calurosos de nuestra historia, síntoma claro del cambio climático. Y el futuro es incierto debido a la aceleración de la crisis energética impulsada por la guerra de Ucrania y de Palestina, que conlleva unos impactos económicos muy visibles en todo el mundo, como es una inflación muy alta y/o la falta de ciertos productos. Balears se encuentra especialmente afectada, y necesitada de cambios estructurales.

Ha llegado el momento de conectar el turismo a la senda del bienestar regional, lo que exige articular el sistema turístico de manera sostenible y favorable al progresos de la sociedad. Lo que implica incluir unos factores políticos que determinen la capacidad de nuestra Comunidad, Balears.

A pesar de nuestro relativo bienestar convivimos en una sociedad compleja con situaciones y nuevos retos que afectan nuestro entorno personal, familiar y social. A nivel próximo las economías familiares (especialmente los segmentos de las clases medias y medias/bajas) sufren los efectos de la crisis. La rapidez y profundidad de los cambios económicos, sociales y culturales, ha dificultado la integración en nuestra estructura social, provocando factores de descohesión que afectan directamente a nuestra calidad de vida. Estos factores se concretan y visualizan en una sociedad civil débil y unos valores dominantes descohesionadores.

No cabe duda de que se perciben valores emergentes que se pueden concretar entre otros en factores de mayor autonomía y autenticidad del individuo en aspectos que afectan nuestra ética individual y colectiva la función de valores como la tolerancia y la solidaridad. Hoy por hoy estos valores emergentes no tienen «carta de ciudadanía» y en consecuencia encuentran dificultades para estructurarse; para conseguir que estas fortalezas sean reales, es imprescindible la existencia de liderazgos políticos y sociales. No se trata de apostar por «hiperliderazgos» individuales, sino de liderazgos políticos y sociales que no han de tener necesariamente los mismos factores. Se trata de apostar por la construcción de un proyecto colectivo que implique a la sociedad civil desde la perspectiva individual y solidaria.

La participación ciudadana no se puede cifrar en votar cada cuatro años, aunque las elecciones sean un factor determinante en nuestro sistema democrático. Se trata de apostar por la participación en un proceso continuo a través de organizaciones sociales, deportivas, culturales, sindicales, asociaciones de padres, de vecinos… Los partidos políticos no tendrían que convertirse en simples maquinas electorales sino en ejes fundamentales de vertebración política, económica y social.

A modo de epílogo, la sociedad Balear tiene debilidades y fortalezas, problemas y recursos para solucionarlos, pero es determinante la manera de afrontarlos y de ello dependerá en gran parte la confianza que esta sociedad tenga en los proyectos políticos, como alternativas estratégicas diferenciadas. En definitiva, los «liderazgos políticos y sociales», como exponente de una sociedad fuerte estructurada participativa y solidaria serán claves para que podamos asumir una mayor calidad de vida. Sin pasar por alto que el turismo del presente y del futuro sea una actividad económica básica pero no única, que se basen en criterios de sostenibilidad y de cohesión.

En referencia al entorno político, en nuestra Comunidad el binomio PP/Vox tiene mayoría absoluta parlamentaria, pero los populares gobiernan en solitario; situación que está provocando crispación interna, incluyendo descalificaciones. El resultado se refleja, de momento, en una indefinida agenda social especialmente en el ámbito educativo, que se concreta en una intensa preocupación ciudadana, especialmente entre las clases medias; así como unas perspectivas socioeconómicas confusas y difusas que afecta incluso a parte del segmento empresarial, con especial inquietud en Pimes y Autónomos.

Mientras tanto, nuestra financiación autonómica queda pendiente de una revisión profunda del sistema vigente que el Gobierno español se ha comprometido a realizar durante la presente legislatura.

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