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Opinión | Desde el siglo XX

2026 es el caos, y en el caos se va a desenvolver el mundo

Nadie fue capaz de anticipar que el segundo mandato de Donald Trump iba a ser la entronización del caos en el planeta

Ilustración: Donald Trump

Ilustración: Donald Trump / Ingimage

¿Qué ha ocurrido en Venezuela? El sábado di por hecho que caía la dictadura chavista, que, conculcando a lo bestia la legalidad internacional, Estados Unidos propiciaba que quien ganó las elecciones presidenciales, Edmundo González, asumiera el cargo. Pues no. Lógica y coherencia volatilizadas. Precisando: nunca han hallado acomodo en la mente de Donald Trump, que lleva días dejando boquiabierto, estupefacto, al mundo. Su intervención, el sábado, cuando dejó de leer el texto que le habían preparado, ante la evidente estupefacción de Marco Rubio, secretario de Estado, la manifiesta incomodidad del general de cuatro estrellas que dirigió la operación del secuestro de Nicolás Maduro, al desparramar la catarata de improvisaciones que siempre acompañan a sus peroratas, es la prueba de que está al mando alguien al que no hay manera de interpretar de acuerdo con los cánones que rigen, o lo han hecho, las relaciones internacionales, y las otras. A la estupefacción ha seguido el tartamudeo de unos y otros: ¿Cómo es eso de que se queda Delcy Rodríguez? ¿Cómo que María Corina Machado no dispone del aprecio de los venezolanos? ¿De verdad que no se cancela drásticamente al chavismo? Y amenazas a Cuba, Colombia, también a la Unión Europea: Estados Unidos necesita Groenlandia. ¿Hay idea básicamente estructurada en Donald Trump o en él se aposenta delirio que no puede ser aprehendido ni tan siquiera por los más cercanos? Ha desatado el caos. Lo que es más preocupante, solo Donald Trump parece saber desenvolverse en el caos por él creado. O no. ¿Había diseñado algún plan para después del secuestro de Maduro?

Desde el sábado vivimos en la estupefacción. Acongoja atender a lo que dicen quienes tienen la obligación de saber algo más que nosotros. El lunes escuché las mamarrachadas evacuadas en nombre del PP por Cuca Gamarra, que son las que pronuncia todo el PP, con Feijóo al frente, incapacitado para enunciar algo coherente. Atendí a las estupideces de los portavoces de la izquierda, desde el comunista Enrique Santiago, hasta la dirigente de Podemos Ione Belarra, que en alarde de su inmensa estulticia exigía al Gobierno de España que «aisle» a Trump. También entraron en liza los juegos malabares del presidente Pedro Sánchez, que, por fin, se unció a Brasil (ojo con Lula, que es alguien en ese mundo descoyuntado), México, Colombia, Chile y Uruguay, para oponerse solo de palabra, palabras solo palabras, no hay otra posibilidad, a la quiebra del orden internacional. Y se te cae el alma a los pies al comprobar la reacción de la Unión Europea, timorata, paralizada. Ahí no hay nadie. En fin, estupefacción. Caos. Sobre todo impotencia. Y Donald Trump a lo suyo, que no sabemos qué diantres es, en qué va a consistir. Preguntas obvias: ¿Qué pasa si China invade Taiwán? ¿Si Putin, su Rusia, toma los países bálticos? ¿Si Estados Unidos entra en Groenlandia? ¿Si Israel ocupa el Líbano o masacra al Irán de los ayatolas por encargo del hombre de Mar-a-Lago?

Concedamos que el mundo, además de esencialmente envuelto en el caos, se ha tornado un lugar muy interesante, porque, y eso sí que hay que concedérselo a Trump, en apenas el año que lleva instalado nuevamente en la presidencia, ha sobrepasado con creces las mejores expectativas que pudieran tenerse sobre las perfomances con las que iba a trufar su segundo mandato. Le quedan tres años, ¿con qué nos acojonará, apabullará, en los tiempos que tiene a su disposición? Roma sobrevivió a Nerón. Alberguemos la esperanza de que seremos capaces de sobrevivir a Trump, a que la cada vez más maltrecha y depauperada democracia de los Estados Unidos soporte al presidente que sufragó masivamente; pero, coño, hay que joderse, esos tres años, salvo acontecimiento imprevisto desencadenado por los suyos, se nos harán largos, muy largos, casi eternos. Hasta a Vladímir Putin y a Xi Jinping.

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