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Opinión | Tribuna

Juan Manuel Martín de Vidales

Perspectivas económicas de Illes Balears para 2026

Todo indica que 2025 ha sido un buen año para la economía balear, con un crecimiento del PIB estimado entre el 3,2% y el 3,5%, según las últimas previsiones de entidades de análisis económico. Este crecimiento se explica, principalmente, por la excelente temporada turística, impulsada por el sector hotelero, auténtico motor de nuestra economía, cuyos indicadores a cierre del tercer trimestre confirman una evolución favorable. Concretamente, según estimaciones de EY-Parthenon basadas en datos del Instituto de Estadística de las Illes Balears (IBESTAT), los tres primeros trimestres de 2025 registraron un incremento del ADR (precio medio por habitación ocupada) de entre el 6% y el 12%, dependiendo de la isla; ocupaciones ligeramente superiores a las del ejercicio anterior; y un incremento del RevPAR (ingreso por habitación disponible) del 9% en Mallorca, del 6% en Ibiza y Formentera y del 14% en Menorca.

En cuanto a las expectativas para el año 2026 son moderadamente optimistas, aunque apuntan a una desaceleración. Las entidades de análisis económico estiman un crecimiento del PIB en torno al 2,1%, y el sector hotelero anticipa incrementos de un solo dígito, frente a los crecimientos de doble dígito de los últimos años. Entre las causas destacan la débil recuperación de las economías emisoras, especialmente Reino Unido y Alemania; las elevadas ocupaciones en temporada alta, que rozan la capacidad máxima; y la incertidumbre global derivada de tensiones geopolíticas y comerciales.

A pesar de este nuevo cambio de ciclo que se visualiza, Balears afronta el 2026 en una posición sólida gracias a los buenos resultados de las últimas temporadas turísticas y a unas perspectivas que, aunque más moderadas, siguen siendo positivas. En estas circunstancias, para garantizar un crecimiento sostenible y equilibrado de nuestra economía, es clave abordar con decisión los grandes desafíos a los que se enfrenta nuestra Comunidad Autónoma, en especial los relativos al problema de la saturación turística, el acceso a la vivienda, la falta de mano de obra y el déficit de inversiones en infraestructuras.

Para afrontar estos desafíos tan complejos, cuya solución no es única y requiere un enfoque multidimensional, es recomendable trabajar con determinación en el desarrollo de modelos ambiciosos de colaboración público-privada que permitan soluciones efectivas a estos problemas, con el objetivo de lograr un reequilibrio entre las demandas sociales y un modelo turístico que garantice un crecimiento futuro sostenible, basado en factores más cualitativos que cuantitativos.

Para alcanzar estos objetivos, resulta fundamental que la Administración priorice políticas y medidas orientadas a incrementar el parque de vivienda residencial. Esto implica impulsar planes que incentiven la construcción a precio tasado y viviendas de alquiler asequible bajo régimen de concesión, aprobar un marco legal estable que proporcione seguridad jurídica tanto a los propietarios como a los arrendadores y, además, reforzar la lucha contra el alquiler vacacional ilegal. Con ello, no sólo se lograría incrementar la oferta de viviendas destinadas a uso residencial sino también reducir la saturación turística y mejorar la capacidad de las islas para atraer y retener a trabajadores y profesionales.

Por otro lado, conviene remarcar la oportunidad que para la reorientación de nuestro modelo turístico supone la utilización de los fondos europeos NextGenerationEU, disponibles para financiar inversiones en infraestructuras de transporte que mejoren la movilidad sostenible, proyectos que aborden la crisis de vivienda residencial e inversiones en proyectos que promuevan la aplicación de la inteligencia artificial, así como la digitalización del sector turístico para ayudar a mejorar su eficiencia operativa.

En relación con el problema de la escasez de mano de obra, es imprescindible seguir promoviendo la formación, tanto dentro de las empresas como mediante la colaboración con instituciones educativas, además de avanzar en la solución de la crisis habitacional. Esta problemática se ve agravada por los elevados niveles de absentismo laboral que existen actualmente, lo que hace que iniciativas como la creación del Observatorio de las Illes Balears para la Productividad y contra el Absentismo en Balears sean fundamentales. Este organismo permitirá desarrollar estrategias consensuadas y efectivas que contribuyan a mitigar un problema que afecta de manera significativa a la competitividad y sostenibilidad del mercado laboral balear.

En definitiva, 2026 será un año de crecimiento económico más moderado que en los últimos años. Ante este cambio de ciclo, resulta esencial que nuestras islas afronten con determinación los desafíos mencionados, impulsando la colaboración público-privada como palanca estratégica. Solo así podremos consolidar un modelo turístico que garantice un desarrollo sostenible y de mayor valor añadido, capaz de asegurar la competitividad de nuestras islas y el bienestar a largo plazo de sus ciudadanos.

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