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Opinión | Tribuna

El futuro de la sociedad: hacia una mayor espiritualidad

Portada de 'Lux', lo nuevo de Rosalía

Portada de 'Lux', lo nuevo de Rosalía

En la sociedad geopolítica actual, observamos un aumento de las tendencias autocráticas y una priorización de los valores materiales en la toma de decisiones. Estos cambios invitan a detenerse y reflexionar sobre el camino que seguimos como colectivo humano.

Un estudio realizado por universidades suizas ha evidenciado que permanecer dos horas diarias en silencio absoluto produce una regeneración significativa de células cerebrales. Este hallazgo científico coincide con la experiencia de un investigador en inteligencia artificial, quien tras su jornada laboral busca la naturaleza para tumbarse y meditar, beneficiándose, así, de la tranquilidad y el silencio.

En contraposición al materialismo imperante y a la tendencia autocrática de quienes levantan muros ante ideas diferentes, están surgiendo señales de apertura hacia la aceptación y la necesidad de escuchar antes de criticar o rechazar las ideas ajenas.

La triple dimensión del ser humano

El punto de partida de esta nueva visión consiste en aceptar que el ser humano no se compone únicamente de cuerpo y mente, sino que existe la consciencia como dimensión fundamental. Para ilustrar este cambio, presento tres ejemplos de personas que defienden públicamente esta postura desde distintos ámbitos.

En primer lugar, el reconocido escritor Dan Brown, autor de El último secreto, ha evolucionado desde el escepticismo hacia la idea de que la consciencia no es generada por el cerebro, sino que el cerebro es un receptor de una consciencia externa y colectiva que perdura tras la muerte. Con 250 millones de lectores y traducido a 56 idiomas, sus novelas tienen un gran impacto social.

También el médico cirujano Manuel Sans Segarra, partiendo de principios médico-científicos, ha llegado a la conclusión de que los seres humanos poseemos una «supra conciencia» tras analizar experiencias de personas clínicamente fallecidas que retornan a la vida. Este planteamiento le lleva a sostener la existencia de vida tras la muerte corporal. Sus conferencias y obras, convertidas en superventas, demuestran que este sentimiento cala en muchas personas, desde perspectivas tanto científicas como religiosas.

Y el pintor y filósofo mallorquín T. Bennassar lleva años defendiendo la importancia de la consciencia en sus libros, como en Filosofía prohibida. En sus escritos describe la «energía Consciencia» como la mano derecha del Creador Todo-Uno-Nada, una energía que perdura más allá del tiempo y del espacio físico.

Además de estos ejemplos existe en el universo un movimiento de personas que creen en algo más allá del cuerpo y la mente; se denomine consciencia o alma, pero todos coinciden en que es algo que trasciende las dimensiones humanas. Ello, invita a reflexionar sobre lo que ocurre cuando nos separamos del mundo físico.

Esta búsqueda de espiritualidad también la hallamos entre grupos minoritarios de los jóvenes. Se da el caso de la cantante española más influyente a nivel mundial, Rosalía con su último álbum Lux, donde conecta con la espiritualidad.

En grupos de jóvenes católicos cogen gran fuerza movimientos basados en retiros.

En estas fechas navideñas, me he dejado la economía y he querido reflexionar en la parte espiritual.

Si creemos que todos formamos parte de la consciencia colectiva, el futuro está en la búsqueda de la luz por el camino de cada uno, porque los cambios a bien son producto de la comunidad, no de unos pocos.

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