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Opinión

Las mil y una noches de Urdangarin

Con 57 años quiere empezar una nueva vida, algo que no es nada fácil con esa edad, su condición de ex presidiario, su expulsión, vía divorcio, de la realeza y su anterior trayectoria

Iñaki Urdangarin.

Iñaki Urdangarin.

He escrito mucho de Iñaki Urdangarin, pero es un tema que nunca se acaba. Ahora resucita y quiere convertirse en nuestro guía. Veremos lo que da de sí esta etapa.

Nuestro personaje estuvo durante décadas vinculado a Mallorca. Formaba parte de la Familia Real y veraneaba, junto a su clan, en el Palacio de Marivent. Su suegro por entonces, el rey Juan Carlos, le regaló el título de duque de Palma, honor que ostentó en comandita con su esposa, la infanta Cristina.

Pasó lo que pasó. Y el ex yerno ejemplar acabó en la cárcel por lucrarse con fondos públicos y no pagar sus impuestos.

Con 57 años quiere empezar una nueva vida, algo que no es nada fácil con esa edad, su condición de ex presidiario, su expulsión, vía divorcio, de la realeza y su anterior trayectoria.

Cuando muchos próximos a la sesentena piensan en jubilarse con una pensión digna, nuestro hombre se encuentra en una fase de reconversión. Si examinamos su biografía podemos intuir que no ha cotizado mucho a la Seguridad Social. Tuvo una primera etapa de jugador profesional de balonmano en el Barcelona. Luego se casó con Cristina de Borbón y se hizo «empresario», de aquella manera.

En esos años en los que compartió los negocios deshonestos con su antiguo profesor Diego Torres es dudoso que pagara las cuotas mensuales. Le cayó el marrón del caso Nóos y fue despedido de una canonjía en Telefónica. Vino a continuación un largo paréntesis en el paro, durante la instrucción del complejo sumario y su período de prisión.

Dice que pasó mil días muy duros en la cárcel (lo creo). Fue el castigo por los cuentos de las mil y una noches que utilizó para, sin dar un palo al agua, desviar sumas millonarias de las Administraciones Públicas, especialmente del Govern balear.

Alega que también fue un enorme esfuerzo preparar su defensa. Aquí cometió dos grandes errores: no contratar a un primer espada de la abogacía y no sellar un pacto a tiempo con la fiscalía anticorrupción. Son torpezas que perpetran muchos de los corruptos más famosos de España, un país muy fecundo en esa materia.

Ha escrito un libro cuyo título, si es que finalmente se edita con esa portada, es «Todo lo vivido, triunfos, derrotas y aprendizaje». No parece muy comercial, aunque su intención es venderlo como una obra de autoayuda.

Dudo que cuente toda la verdad. Cuando se divorció de la hermana del rey Felipe VI se habló de dos posibles condiciones: recibiría una pensión compensatoria y guardaría silencio sobre los secretos familiares. Son cláusulas cuya realidad no ha sido comprobada, aunque parecen bastante lógicas.

¿Va a poner a caldo a sus ilustres ex parientes? Muchos se deleitan con esa posibilidad que dañaría todavía más a la monarquía, ultrajada permanentemente por el Emérito.

Urdangarin se presenta como un «entrenador», «consejero» y «guía». Dicho perfil no casa con el de «ex» vengativo y aprovechado. Veremos.

«He caído y me he levantado, por eso quiero ayudar a otros en sus tropiezos», viene a proclamar el autor.

En espera de escuchar sus consejos (probablemente acertados), llama la atención la aparente ausencia de arrepentimiento. «Mi madre y mis hijos saben que yo es imposible que tuviera voluntad de delinquir», soltó en una reciente entrevista televisiva.

El ex medallista olímpico nunca se ha destacado por sus sintaxis y oratoria. ¿Qué significa tener voluntad de delinquir? Interpreto que no era consciente de que, a cambio de humo, y por ser vos quien sois, se hizo millonario con los impuestos de los españoles. Usar facturas falsas, pagar en negro a la servidumbre, trapichear para no abonar impuestos, debieron ser acciones irreflexivas. De todas formas, se merece una oportunidad.

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