Opinión
Negacionistas ahora feministas

Unas mujeres hacen un símbolo feminista con las manos. / EP
Milagro. Los negacionistas de la violencia machista se han convertido en feministas. Eso sí, selectivos. Solo para los casos del PSOE. Digan, ¿cuántos platós de televisión llevan ahora de expertos a los del discurso de denuncias falsas o a condenados que van de víctimas? Cero. ¿Cuántos de estos han dicho algo de los últimos crímenes machistas? Cero. Ojalá tuvieran esta actitud siempre, no en función de quién sea la víctima o el agresor.
El negacionismo ha descubierto que hay hombres de izquierdas machistas. Eso pasa por no escuchar a las feministas, que lo llevan diciendo media vida. Haber leído a Clara Campoamor les hubiese ido bien. Y al resto le hubiese ido mejor haber escuchado a sus amigas, hermanas o compañeras cuando les hablaban de sus maridos, padres o compañeros machistas de izquierdas, en vez de defenderlos. La camaradería del machismo no tiene ideología, al contrario del feminismo, centrado en las víctimas. De ahí que esto haya sido publicado en un medio de izquierdas, como con Lecquio.
Pero ahí tenemos a los negacionistas, con su hipocresía y oportunismo. Eso sí, lo hacen porque tienen material de sobra, porque así se ha permitido. Desde muchos análisis se ha advertido de que se estaba subestimando a las votantes feministas. Las costuras ya saltaron antes, incluso dividiendo el feminismo. Es un insulto a las víctimas escuchar que no se pudo quedar con Salazar en cinco meses. No lo cree nadie. Unas militantes aún más dolidas, pues si el PSOE ha representado en la historia a las leyes feministas ha sido porque ellas estaban dentro. Muchas veces pensando más en todas las mujeres que en ellas mismas. Es llamativo aún el silencio de muchos hombres del PSOE y solo podrán recuperar credibilidad dando sitio y voz a las apartadas, que sí saben de feminismo.
Si lo de los negacionistas es un espectáculo, no es menos ver a feministas de izquierdas con ataques e indirectas en redes, cuando en todos sus partidos hay líderes señalados. Dejemos aparte al PP de Nevenka, con sus casos de acoso encima, algunos pendientes en juzgados. Y lo de Vox es de película, cuando tienen al condenado señor Flores y les resbalan todas las víctimas, que ni con las asesinadas guardan un minuto de silencio. Y una, que no piensa en partidos ni sillones, se queda desalentada viendo cómo otros rentabilizan esto, cómo se daña al feminismo y qué complicado lo van a tener las víctimas en los próximos años.
Nunca he querido estar en partidos ni hacer campañas para poder escribir columnas como estas, pero como periodista (con sospechas más que solventes conforme pasa el tiempo de ser apartada de medios y espacios por no adherirme a nada ni nadie), un apunte más. Podemos tener un discurso propio de rechazo a este machismo de partidos, sin tener que apoyarnos en artículos ni soflamas de reconocidos machistas en tertulias, que no son ejemplo de nada. Que os veo compartir a los que instrumentalizan todo esto por poder. Yo, al menos, prefiero estar sola antes que dar aliento a mis enemigos.
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