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Opinión | La bolsa y la vida

Bitcóin y el abismo de la apuesta inversora

Trump mirando un bitcóin físico imaginario.

Trump mirando un bitcóin físico imaginario.

La inversión en bitcóin y más en otras criptomonedas se enfrenta estos días a dudas existenciales sin fácil respuesta. Durante este 2025 se cumplieron las promesas demoradas durante años y algunos bancos españoles ofrecen la inversión en criptomonedas pero sin grandes esfuerzos de comercialización. Malos tiempos para ofertar compras de criptos cuando el consenso de los analistas apunta más a ventas que a compras. Quizá por ello, ninguna entidad se ha lanzado a promocionar esos nuevos servicios con excesiva decisión. Un vistazo somero por lo que se ofrece sirve para enfriar cualquier ánimo conservador o bolsillo prudente. Entre apocalípticos e integrados anda el asunto y los bancos no quieren tomar partido todavía, y menos en mercado bajista.

Preguntados responsables de bancos sobre bitcóin, reconocen su protagonismo creciente en el sector financiero y la existencia de planes en desarrollo pero rehuyen como del diablo el lanzar ni una palabra más allá de lo debido. Los clientes del banco Santander, los de BBVA y los de Caixabank pueden comprar ya criptomonedas, pero las descargas de responsabilidad de las entidades son tan claras y evidentes que aguan cualquier euforia inversora. El neobanco N26 hace tiempo que ofrece la compra de criptos mediante colaboración con Bitpanda. También es posible su adquisición en plataformas y neobancos como Revolut, Trade Republic, Bunq, Coinbase, Binance o Bitpanda...

El riesgo inversor es tan elevado en torno a las criptomonedas que ningún banco tradicional quiere asumir la responsabilidad de introducir su compra en la cesta inversora de cualquier ahorrador. El riesgo de perder todo no puede descartarse. La idea es que no existe un activo subyacente al que se refiera ni siquiera el gran bitcóin. Es su esencia creadora, es dinero sin respaldo de Estado. No se puede analizar bitcóin con reglas matemáticas sencillas, su precio futuro es fruto de análisis de evolución de la demanda, por lo que no hay datos ni objetivos ni previsibles, ni siquiera correlaciones que hayan perdurado en forma de dogmas creíbles, ni ciclos de oferta y demanda estables. Tampoco se descartan tecnologías futuras que destruyan su razón de ser.

Sin embargo, nadie duda que bitcóin llegó para quedarse y que el club de integrados supera al de apocalípticos. Su arquitectura blockchain es sólida y su seguridad conceptual es superior a cualquier otra alternativa. Por el lado de los integrados se asegura que los grandes inversores institucionales ya están en bitcóin y es un camino sin retorno, ergo no dejarán que el desplome llegue más allá de lo aceptable. El argumento es convincente, como el de aquel ahorrador que seguía las inversiones de un gran banco como referencia para las suyas propias. Pero el carácter especulativo de bitcóin es indudable y no se rige por las percepciones de coste, precio y valor de siglos pasados. El precio de bitcóin oscila y puede pasar del nada a todo sin más justificación que el convencimiento colectivo.

Los grandes bancos e inversores institucionales hace tiempo que decidieron sumarse al club del bitcóin, mientras que solo los inversores particulares más lanzados han incorporado a su cartera de inversiones algunas criptomonedas. El consejo de estos inversores es no invertir más del 10% de lo que se tiene en criptos y estar dispuesto a perder el 40% de lo aportado sin vender. Lo de comprar bajando y vender subiendo se aplica sin dudar para diversificar pérdidas y ganancias. El tema fiscal tiende a ser tabú y el pago de comisiones es un coste más para evitar sustos ante una intermediación que suele aportar el riesgo más alto de cualquier operación. Pero aconsejar supone asumir que se lleva al abismo al inversor confiado. De nada sirve pensar que 10.000 euros invertidos en bitcóin en el 2017 podrían haberse convertido en más de un millón de euros. La evolución futura es una incógnita, un riesgo asumible para algunos y no para otros.

La legislación MICA europea que regula el asunto va más lenta que el mercado. Los bancos estadounidenses están plenamente en la movida, aupados por las medidas de apoyo del presidente de EEUU, Donald Trump. Así, resulta que JP Morgan ha anunciado que dará servicios de compraventa de criptos, sumándose a otras siete entidades que ya ofrecen esa posibilidad (Citigroup, Wells Fargo, Goldman Sachs, Morgan Stanley, PNC, American Express, UsaA...). Riesgo e incertidumbre, para apocalípticos o integrados.

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