Opinión | Editorial
Balears en el diseño de la nueva política turística europea
En esta coyuntura de polarización y enfrentamiento permanente, cobra especial valor el respaldo unánime otorgado por Europa al plan balear para transformar el turismo. Partidos de distinto color político, desde populares a socialdemócratas y regionalistas, incluso ultras negacionistas del cambio climático, apoyaron en el Comité Europeo de las Regiones el dictamen defendido en Bruselas por la presidenta Marga Prohens bajo el título Hacia un turismo sostenible y resiliente en la Unión Europea: estrategia para una gestión equilibrada y adaptativa. Por norma, los grandes consensos y no digamos las unanimidades exigen palabras muy medidas y márgenes de interpretación muy amplios para que nadie se sienta excluido ni agredido. El papel lo aguanta todo, los problemas surgen al aterrizar los términos en normas de obligado cumplimiento, la hora de la decisión, el momento de la aplicación sobre el territorio y los administrados, con sus intereses enfrentados. Todavía queda para llegar a esa pantalla. De momento, Balears deja sobre la mesa una serie de recomendaciones avaladas por todo el espectro político que servirá de base para la nueva estrategia turística europea, prevista para el año que viene. Un punto de partida avanzado, con un enfoque sistémico y no puramente sectorial, para una actividad que no para de crecer y sobre la que Balears quiere mantener liderazgo y capacidad de influencia.
La propuesta del Govern, que ha contado con el apoyo técnico del economista Antoni Riera, plantea algo tan obvio -algunos llevan décadas predicándolo- como que el éxito de un destino no puede seguir midiéndose en llegadas de turísticas y el impacto en el PIB, sino en el bienestar que genera. Y es que las externalidades negativas de esta actividad, como la presión sobre el precio de la vivienda, los recursos naturales o la movilidad, preocupan desde Grecia a Portugal por el riesgo de que «termine destruyendo aquello que lo hace atractivo», como se expuso en la sesión debate. Balears sabe bien que más no siempre es mejor. Pese a su vigoroso PIB, lleva años perdiendo posiciones en el ranking europeo de bienestar. El reto que planteó Marga Prohens en Bruselas pasa con convertir el turismo en un aliado para revertir desequilibrios, mediante una gestión política flexible, capaz de adaptarse a la realidad cambiante, fundamentada en datos bien monitoreados y ajustada a la singularidad de cada territorio. El documento final incorporó para su aprobación 75 enmiendas, entre ellas la de velar por las condicionales laborales de los empleados turísticos. Balears ha crecido por séptimo trimestre consecutivo por encima del 3%, casi el doble que la Unión Europea (1,6%) y por encima de la media española (2,8%), pero esa riqueza no se transforma en vida digna para demasiados hogares. El último informe de Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social presentado por Cáritas esta semana observa un ligero descenso de los casos de pobreza severa en las islas (94.000 personas), pero también apunta que crece el segmento de población que vive con precariedad por la carestía de la vida, especialmente de la vivienda (233.000 personas). Revertir ese malestar profundo no depende solo de lo que se haga en el sector turístico, pero su evolución resultará determinante.
- Condenan a una cadena de televisión por incluir en un reportaje a una niña saludando al Rey en Mallorca
- El CTA da su veredicto sobre los dos polémicos penaltis a favor del Mallorca ante el Athletic
- Sóller ordena a la familia March retirar la barrera que cierra el paso al camí de Bàlitx
- La borrasca Ingrid llega a Mallorca con nieve en el Puig Major
- El Club Mar de Palma adjudica dos de sus cuatro nuevos restaurantes al grupo madrileño Azotea
- Vox Palma propone que el edificio de Gesa se destine a oficinas y alquileres
- Palma tendrá que pagar todos los conciertos de la Revetla de Sant Sebastià que se cancelaron
- Una mañana de reuniones y teléfonos: así se fraguó la cancelación de Sant Sebastià
