Opinión
La internacional
Un siglo después resurgen discursos de odio y amenazas evocando peligros que creíamos superados
Hacia la nueva involución. Este año hace un siglo que se celebró el primer congreso del Ku Klux Klan, esa maldita sociedad secreta estadounidense. Unos 200.000 participantes se reunieron con miles de automóviles en caravana y cuarenta trenes hacia Washington. El Klan exhibía su cobarde poderío mediante miles de personas ante el Capitolio. Esos adeptos formaban algo bastante parecido al desfile Village People del día de reyes de 2021, cuando una turba de partidarios casi llega a consumar lo que con el tiempo se va definiendo como autogolpe y todo tras meses intentando invalidar los votos conseguidos por Joe Biden en el punto de mira de tanta gente por la edad. Ahora disfrutan de los servicios de un auténtico supermán.
Hace cien años esa mani supremacista y asesina era mayoritariamente compuesta por protestantes de clase media. Una sociedad refundada por W. J. Simmons en 1915. En 2020 David Simon estrenó La conjura contra América, fabulosa miniserie a partir del libro de Philip Roth, en seis capítulos. Una auténtica alegoría de lo que se cernía ya sobre la antigua primera potencia. En esa ficción no gana Roosevelt la presidencia en 1940, lo hará Charles Lindbergh, el famoso aviador e ingeniero absolutamente nazi que en esa ficción negociará un cordial acuerdo con Hitler. La escalada progresiva de su gobierno mantendrá la tensión de la serie con el antisemitismo en el núcleo de la trama. El reparto es de lujo, incluida la nieta de Elia Kazan, Zoe Kazan. Las únicas críticas que se leyeron posteriormente al estreno fueron atribuir exageración ante una «amenaza inexistente», pues ya ven…

Cartel de la serie 'La conjura contra América'. / .
Los encapuchados de 1925 fueron acusados de múltiples asesinatos, torturas y linchamientos en los estados sureños. Contaban con cinco millones de miembros y miembras repartidos principalmente en Georgia, Texas, Oklahoma, Indiana, Oregón y Maine. Las autoridades habían prohibido a los de la secta ir encapuchados. El objetivo: personas negras y otras minorías religiosas y étnicas. La causa de todo este desastre fue no haber juzgado nunca a los traficantes de personas o las riquezas y bienes derivados de los mismos. Hoy, ahora mismo, no tienen para nada prohibido el ir tapados esos valientes que en manadas separan impunemente a madres y padres de sus hijos. El paso ya está dado, despersonificar a esas personas al igual que aquí, en Europa. Los seres humanos que mueren ahogados en el Mediterráneo son descritos por casi todas las formaciones políticas como un problema grave para el continente. Hablamos de población a quienes esquilmaron en su momento las tierras, la economía o un futuro más digno. Un «problema» que en cifras escalofriantes acaba ahogado en el fondo del mar y devorado por los peces. La demagogia la hacen ustedes, vivimos libres de aporofobia solamente en los campos de fútbol muchas veces para ver correr a millonarios de todos los colores. Un auténtico circo político con Meloni o Trump vitoreando los goles. La internacional fascista en marcha un siglo después.
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