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Opinión

Bienaventurados...

Bienaventurados nuestros audaces autónomos, que el pasado 30 de noviembre se alzaron y manifestaron con coraje y determinación, porque tuvieron y tienen el valor de elevar su voz ante la carga burocrática, fiscal y operativa que amenaza con asfixiarlos hasta la extenuación. Bienaventurados los que soportan una sobrecarga impositiva y tributaria desproporcionada, porque, por lo menos, su sacrificio sirve al bien común, financiando hospitales, colegios, carreteras y servicios públicos esencialesBienaventurados los que sostienen con uñas y dientes, este país los 365 días del año, a cualquier hora y en cualquier momento, porque su esfuerzo invisible mantiene encendida la vida y la economía de nuestras ciudades, empresas y familias. Bienaventurados los que, con determinación, levantan, día tras día, la persiana de sus negocios, afrontando infinidad de obstáculos y una excesiva burocracia que los devora, porque de sus manos nace la fuerza transformadora que crea riqueza y forja el bienestar común que alumbra un futuro mejor para todos. Bienaventurados los que perseveran sin descanso, quienes madrugan al alba y aquellos que se entregan con devoción al trabajo, sin saber cuándo volverán a casa, porque su esfuerzo inquebrantable construye el futuro y crea oportunidades que dan alas a nuevos proyectos. Bienaventurados los que, con tesón y determinación, se levantan una y otra vez tras cada fracaso, quienes nunca tiran la toalla y aquellos que tienen el valor de luchar por hacer realidad sus propios sueños, porque su valentía impulsa el emprendimiento, la innovación y la libertad económica, abriendo caminos a los que vengan detrás. Bienaventurados los que van contracorriente, aquellos que, con firmeza inquebrantable, se niegan a ser una carga que debilite a nuestra sociedad, porque su esfuerzo se verá recompensado convirtiéndose en motor de crecimiento, prosperidad y dignidad. Bienaventurados los ninguneados, aquellos que son menospreciados o estigmatizados por un sistema injusto que los criminaliza y los mantiene olvidados, porque su valentía y determinación saldrán a flote poniendo en evidencia la mentira y la falsedad. Bienaventurados los que creen en la cultura del esfuerzo y aquellos que aman y abrazan la justicia, porque su ética es el cimiento de cualquier país que aspire a prosperar con equidad. Bienaventurados los autónomos, almas intrépidas y perseverantes, a menudo incomprendidas y olvidadas, que arriesgan y trabajan sin descanso, sacrificando tiempo, salud y afectos por construir un mañana mejor, porque su resiliencia inspira y siembra esperanza en tiempos inciertos, complejos y carentes de humanidad. n

«Primero te ignoran, luego se ríen de ti, luego te atacan, luego… ganas». (Mahatma Gandhi).

«Nunca, nunca, nunca te rindas, en nada, grande o pequeño, importante o trivial» (Winston Churchill).

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