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Opinión | Tribuna

Europa en la encrucijada

Encuentro del presidente ruso Vladimir Putin (D) y el presidente de EE.UU. Donald J. Trump (I) en un descanso de una reunión de líderes en la 25ª Cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Da Nang, Vietnam, 11 de noviembre de 2017. EFE/EPA/MIKHAIL KLIMENTYEV/SPUTNIK/KREMLIN POOL MANDATORY CREDIT[MANDATORY CREDIT] RESUMEN FOTOS DEL AÑO DE EPA 2017 NOVIEMBRE ////////// MOS. Da Nang (Viet Nam), 11/11/2017.- Russian President Vladimir Putin (R) and US President Donald J. Trump (L) talk at the break of a leader's meeting at the 25th Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC) summit in Da Nang, Vietnam, 11 November 2017. The APEC summit brings together world leaders from its 21 member nations and is being hosted for the second time by Vietnam, the first being in 2006. (Rusia) EFE/EPA/MIKHAIL KLIMENTYEV/SPUTNIK/KREMLIN POOL MANDATORY CREDIT[MANDATORY CREDIT] RESUMEN FOTOS DEL AÑO DE EPA 2017 NOVIEMBRE. NO VENTAS ZONA EPA

Encuentro del presidente ruso Vladimir Putin (D) y el presidente de EE.UU. Donald J. Trump (I) en un descanso de una reunión de líderes en la 25ª Cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Da Nang, Vietnam, 11 de noviembre de 2017. EFE/EPA/MIKHAIL KLIMENTYEV/SPUTNIK/KREMLIN POOL MANDATORY CREDIT[MANDATORY CREDIT] RESUMEN FOTOS DEL AÑO DE EPA 2017 NOVIEMBRE ////////// MOS. Da Nang (Viet Nam), 11/11/2017.- Russian President Vladimir Putin (R) and US President Donald J. Trump (L) talk at the break of a leader's meeting at the 25th Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC) summit in Da Nang, Vietnam, 11 November 2017. The APEC summit brings together world leaders from its 21 member nations and is being hosted for the second time by Vietnam, the first being in 2006. (Rusia) EFE/EPA/MIKHAIL KLIMENTYEV/SPUTNIK/KREMLIN POOL MANDATORY CREDIT[MANDATORY CREDIT] RESUMEN FOTOS DEL AÑO DE EPA 2017 NOVIEMBRE. NO VENTAS ZONA EPA / MIKHAIL KLIMENTYEV/SPUTNIK/KREML / EFE

El documento de 33 páginas colgado en la web de la Casa Blanca, titulado Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, pone los pelos de punta. Porque evidencia por escrito qué es el mundo para los EEUU: deja de ser un campo en el que hay que cuidar la libertad y la democracia para convertirse en un terreno de juego en el que hay que luchar contra la inmigración, no juzgar o indultar a los autoritarios y golpistas (Bolsonaro, Juan Orlando Hernández, etc); manifiesta una aversión enfermiza hacia los gobiernos liberales europeos de los que dice nos «conducen al fin de la civilización en los próximos veinte años o menos» , «pisotean los principios básicos de la democracia y reprimen a la oposición» (Orban, Putin, los neonazis, neofascistas y resto de buena gente a los que considera «auténticos patriotas») y que su objetivo es «reconducir» estos gobiernos (es decir, en autocracias). Se despacha con que «censuramos la libertad de expresión, perdemos identidades nacionales y suprimimos la oposición política», que, paradójicamente, es exactamente lo que hacen ellos.

El documento evidencia el desprecio trumpista sobre Europa, puesto ya no nos considera aliados sino adversarios. No es de extrañar que Elon Musk haya saltado de nuevo a la palestra escupiendo que «hay que abolir la Unión Europea». Pero lo que no ha dicho es que está muy cabreado con Bruselas porque le acaba de arrear una sanción de 120 millones de dólares por no filtrar el «contenido engañoso, por la falta de transparencia de su repositorio de anuncios y por no permitir el acceso a los investigadores europeos» en su investigación sobre X.

Ya no describe a Rusia como un adversario, contraviniendo la política exterior estadounidense de los últimos ochenta años, sino que pretende reestablecer relaciones comerciales con el tirano Putin y entregarle Ucrania, como entregaron Gaza y Cisjordania a Israel; y dice que en Europa «promovemos el conflicto con Rusia». Pero lo que más me ha gustado es que la visión divina se impone a la historia cuando afirma que «la protección de los derechos y deberes fundamentales» de los americanos, en realidad no fueron acordados por James Madison, George Washington y Benjamín Franklin en la Constitución de 1787, sino «que fueron otorgados por Dios a los ciudadanos estadounidenses». Amén.

La reacción europea ante la amenaza americana y rusa está a la altura de sus líderes por lo que sólo hemos dado pequeños pasos: incrementamos la cooperación militar transfronteriza y la fabricación de armas (especialmente a través de Rheinmetall), hemos nombrado un comisario de defensa; Alemania, Francia, Países Bajos, Polonia y Rumanía han reinstaurado una mili voluntaria, y poco más. No hemos dado una respuesta sistémica y consentimos la estrategia rusa, a través de los americanos, consistente en provocar grietas entre los 27. Y les está saliendo bien. Consiste en el desmantelamiento europeo usando el antiguo manual ruso. Como dice Timothy Snider, destacado estudioso del totalitarismo ruso, «es muy sorpréndete porque el lenguaje del documento es muy similar al que encontramos en el documento análogo de seguridad nacional ruso». Pero no hacía falta que lo dijese el estudioso, porque el Kremlin ha manifestado que «los ajusten que observamos corresponden en muchos sentidos a nuestra visión». Una declaración aterradora que nos pone en una encrucijada complicadísima porque dependemos tanto en defensa como en tecnología de los americanos. Somos un protectorado militar americano y una colonia digital americana.

Estamos empeñados en una súper actividad regulatoria que coarta el conocimiento y el desarrollo empresarial y tecnológico que pueda hacer de Europa una potencia a la altura de nuestra capacidad de financiación, lo que nos deja a merced tanto de los americanos como de los chinos. Carecemos de soberanía digital y de la capacidad de converger los enormes potenciales de cada uno de los 27 países en un proyecto común que refuerce nuestra posición y nos permita independizarnos de las grandes potencias.

¿Cómo lo ven? Pues parafraseando a Rosalía, yo lo veo «malamente».

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