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Opinión | Tribuna

Magdalena García

Un presupuesto para consolidar la Mallorca social

Edificio del IMAS

Edificio del IMAS

Hablar de presupuestos suele reducirlo todo a números. Pero detrás de los más de 350 millones de euros que gestionará el IMAS el año 2026 —un incremento de más de 30 mill respecto al año anterior— hay algo mucho más importante: personas que podrán vivir con mayor seguridad, más autonomía y más apoyo. Este crecimiento, cercano al 10%, consolida al IMAS como el pilar central de las políticas sociales del Consell de Mallorca y da continuidad a los proyectos que han marcado esta legislatura.

El primer compromiso es con las personas mayores, que han construido la Mallorca que hoy disfrutamos y que merecen un trato digno, profesional y cercano. Por eso avanzan las reformas de la Llar d’Ancians de Palma y de la residencia La Bonanova, dos actuaciones que simbolizan un cambio de modelo: espacios más accesibles, más cálidos y más centrados en la persona. En paralelo, la segunda planta de la residencia Miquel Mir de Inca y su centro de día se pondrán en marcha gracias al presupuesto de 2026, ampliando así la red de plazas públicas y reforzando la atención en la Part Forana.

Pero no basta con mejorar los centros propios. También queremos que los municipios dispongan de recursos sólidos y estables. Por eso, en 2026 se consolida la línea de 3 millones de euros para residencias municipales, una ayuda que permite a los ayuntamientos reforzar sus servicios y garantizar que las personas mayores puedan seguir viviendo en su entorno, con arraigo y acompañamiento.

El segundo gran eje es la discapacidad y la autonomía personal, un ámbito que contará con más de 90 millones de euros. Esta inversión permitirá crear nuevas plazas, mejorar la financiación de los actuales conciertos y reconocer el trabajo de los profesionales de este sector.

En este terreno destaca especialmente el proyecto Ca Meva, ubicado en el edificio de ses Germanetes: un recurso pensado para ofrecer hogares —no simplemente plazas— a personas con discapacidad y en riesgo de exclusión social, promoviendo convivencia, autonomía y entornos de vida normalizados. A ello se suma el impulso al SAI-DIC, que vuelve a ser clave en el presupuesto de 2026: un programa pionero en España que garantiza apoyo especializado en el domicilio a niños y niñas con discapacidad intelectual y alteraciones de la conducta, y a sus familias.

Para este año 2026 hemos creado, por primera vez, un programa específico de fomento de la accesibilidad en los municipios de la isla. Esta nueva línea de impulso permitirá dar apoyo técnico y económico a los ayuntamientos para que puedan actualizar sus planes de accesibilidad y cumplir así con la normativa vigente. Se trata de un paso imprescindible para garantizar entornos más inclusivos y asegurar que todas las personas, vivan donde vivan, dispongan de pueblos y entornos accesibles y adaptados a sus necesidades.

La apuesta por la autonomía personal se refuerza también con el SAID, que alcanzará más de 18.400 horas de servicio; el servicio crece y se profesionaliza.

En infancia, adolescencia y familias, el presupuesto aumenta de manera significativa para poner en marcha un nuevo programa de emancipación, crear equipos municipales de intervención y abrir 36 nuevas plazas para menores con discapacidad. Estas medidas dan continuidad al Plan de Acogimiento Residencial, que han ordenado y fortalecido la red de protección.

La inclusión social es el tercer pilar del presupuesto. Se incrementa la financiación destinada a reforzar los servicios sociales municipales, apoyar al tercer sector y desplegar un programa piloto para jóvenes sin hogar orientado a evitar procesos de exclusión cronificada. El Plan de Contingencia de Inclusión Social de Invierno también tendrá continuidad, asegurando que Mallorca esté preparada en los momentos de mayor vulnerabilidad.

Este presupuesto no es un cierre, sino un punto de avance. Representa el resultado de una legislatura que ha priorizado a las personas mayores, a quienes viven con discapacidad, a las familias, a la infancia y a quienes se enfrentan a situaciones de exclusión. Pero, sobre todo, marca un compromiso de futuro.

Aún queda camino por recorrer, sí, pero cada euro invertido en bienestar social es una inversión en convivencia, en dignidad y en oportunidades compartidas. Por eso, este presupuesto nace con una convicción clara: Mallorca debe ser, ante todo, un buen lugar para vivir, para quienes la habitan. Y las instituciones estamos aquí para garantizar que nadie quede atrás.

Porque detrás de cada línea presupuestaria hay una historia. Y cada historia merece ser escuchada, acompañada y cuidada. Mallorca avanza cuando avanza su gente. Ese es, y seguirá siendo el compromiso del Consell de Mallorca.

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